La maldición de los buenos chicos

Si eres una mujer blanca heterosexual de entre 25 y 40 años, es posible que de forma silenciosa hayas sido víctima de uno de los fenómenos más habituales de la cultura pop: los buenos chicos.

Desde las películas de John Hughes, los libros de Nick Hornby a las series que han conformado nuestra adolescencia y primera juventud como Friends, Cómo conocí a vuestra madre y las más actuales Big Bang Theory yPor trece razones, todas fomentan una visión masculina dañina. Todos estos personajes se basan en una idealización de amor romántico y de sus mitos , mostrándonos hombres aparentemente inofensivos con pequeñas y adorables idiosincrasias que el amor transformará en ese príncipe azul que nos han inculcado a fuego. Pero hagamos una análisis más profundo:

Desde Ross Geller hasta Leonard Hofstadter, pasando por Ted Mosby o cualquier personaje interpretado por Hugh Grant o Jonh Cusack durante los años 80 y 90, todos, exactamente todos, presentan el mismo perfil masculino.

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Hombres independientes a nivel económico,  con inquietudes culturales o creativas, algún hobby que les conecta con su infancia y, sobre todo, un largo historial de relaciones sentimentales donde siempre ellas les han hecho daño. Nunca os fiéis de alguien que critica a todas sus exparejas.

Estos personajes masculinos que a priori parecen unas almas románticas entregadas a la búsqueda del amor verdadero (cayendo en algunos casos hasta en situaciones de acoso ocultas en un falso cortejo), están impregnados de un fuerte complejo de Peter Pan :  buscan ser cuidados y dejar su vida y sus decisiones en manos de su pareja ideal de turno… para poder culpabilizarla después, claro.

El complejo de Wendy es un sindrome que afecta a personas (en su mayoría mujeres) que manifiestan una preocupación excesiva por el bienestar del otro, acompañado de sentimientos de temor al rechazo e inseguridad continua. Ejercen en la relación más como una figura maternal en lugar de esposa o pareja, entienden el amor como sacrificio y asumen responsabilidades en lugar de los demás, favoreciendo de esta manera la inmadurez masculina.

Este comportamiento inculcado a las mujeres ya sean madres, cuidadoras, esposas, amigas o enfermeras, es una de las luchas de independencia de las mujeres y uno de los grandes privilegios masculinos de los que no quieren prescindir.

En la mayoría de las películas aún perduran estos roles, ya no sólo en los cuentos clásicos de Disney de los que ya hemos hablado, si no en películas más actuales como La bella y la bestia o Passengers, donde la privación de libertad sirve cómo vehículo para la consecución del fin último: una relación romántica. Pero en el amor y en la guerra no todo vale, y menos si no hay respeto ni consentimiento.

¿Qué  imagen se hubiera presentado de Rachel Green (Jennifer Anniston en Friends)  si hubiera sido ella la que se acuesta con alguien durante el descanso de su relación con Ross? ¿Qué hubiera parecido el personaje que interpreta Zooey Deschanel en 500 días juntos si hubiera sido ella la que hubiera tratado de forzar la relación con el personaje de Joseph Gordon-Levitt? ¿ O el comportamiento deClay Jensen se hubiera puesto en duda si hubiera sido él el que hubiera cometido suicidio en vez de Hannah Baker?

Sí aún no lo habéis visto os recomendamos este breve documental sobre Big Bang Theory, los buenos chicos y las adorables (y reprobables) misoginias . Tened cuidado y no caigáis en sus garras, amigas.

 

 

 

 

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