‘Sierra Burgess es una perdedora’ o la nueva era de películas adolescentes

¿A qué edad te dejan de gustar las películas de institutos? Posiblemente, si eres fan de ellas como si lo fueras de las películas del oeste, a ninguna. El mágico trío animadora/ quaterback/geek lleva funcionado desde que Jonh Hughes llevase a lo más alto este género y, a partir de ahí, nos las hemos visto todas.

El problema de este tipo de películas es que ayudan a conservar los estereotipos de chicas guapas y deportistas, el ser popular como clave del éxito adolescente y la normatividad como lo deseable. Cambiar para encajar, para conseguir al chico guapo como la protagonista de Alguien como tú (ahora estáis cantando ESTO  por lo bajini), o acosar hasta el aburrimiento del objetivo como en 16 velas (donde, incluso, sale una secuencia de abuso) o en La venganza de los novatos.

En ese sentido observamos en esta nueva hornada de teen-com vía Netflix algunos cambios: las protagonistas femeninas toman el control y los chicos del instituto quedan relegados a meros trofeos. También vemos cómo la relación de amistad evoluciona, crece y aprende. Vemos que el personaje aparentemente más débil (la chica poco popular) no se deja amedrentar, hasta el punto de cometer errores  y estropear una relación de amistad, mientras que el personaje fuerte (la popular) avanza personalmente de forma enriquecedora y no se queda como la guapa tonta con quien en última instancia no quieren estar.

 

sierra burgues is a loser netflix killedbytrend 2

Pero Sierra Burgues no se libra de un filtro que demuestra que, por mucho que nos gusten este tipo de películas, los modelos  que muestran a  los adolescentes distan mucho de ser los que desearíamos en una sociedad igualitaria.

La relación que forma el eje central de la trama parte de un engaño: el guaperas (muy guaperas) de turno, interpretado por Noah Centinelo, entabla conversación telefónica con una chica creyendo que es otra (sí, Cyrano, otra vez estamos con esto), y su amiga la ayuda a fomentar dicho engaño gracias a las nuevas tecnologías… que en sí mismas ya ocasionan bastante problemas a las relaciones entre adolescentes, como para mandar más mensajes equivocados…

En la primera secuencia de beso, Jamey (Noah Centinelo) es engañado y las chicas se intercambian para que bese a una en vez de a otra. Si esto lo viéramos hacer entre dos chicos hacia una chica nos saltarían todas las alarmas… ¿acaso el respeto y el consentimientos no debe de ser bidireccional?

El test de Bechdel suspende, ya que la amistad y simbiosis que surge entre las dos chicas es como apoyo mutuo para consecución de sus objetivos: conseguir cada una al chico que le gusta. Seguramente, si este film tuviera una segunda parte, sí que esta amistad evolucionaría a algo más importante.

¿Es que no vamos a poder ver tranquilamente ni una sola película sin poder dejar las gafas violetas en la mesilla? Podemos hacerlo, pero siempre consciente de la relevancia que los modelos de relación que se presentan el libros, series y películas son  reflejo de las situaciones sociales y en muchos casos modelos de comportamiento para los más jóvenes y vulnerables a estas influencias. Y el peligro de idealizar estas conductas y no ser consciente de la maldición de los buenos chicos.

Vamos mejorando, pero nos queda camino. Sierra Burguess is a loser es una película de estética deliciosa que nos deja un regusto a 80’s muy agradable, pero que nos indica que hay cosas que todavía podemos hacer mucho mejor.

 

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