‘Ni por favor, ni por favora’ de María Martín: sobre lenguaje inclusivo, académicos y tocomochos

«Ni por favor ni por favora» puede parecer un manual sobre lenguaje inclusivo (y sí, también lo es) pero, sobre todo, es un trampolín hacia una serie de reflexiones imprescindibles sobre el lenguaje y sus implicaciones. Mediante el lenguaje podemos mostrar, cambiar y crear realidades, y así construir ese espacio que queremos habitar. Dicho así, puede parecer abstracto y resultarnos demasiado ajeno. Pero justo ahí es donde entra María Martín. Desde lo más concreto —con palabras, frases y experiencias de nuestro día a día—, y con mucho sentido del humor, nos muestra cómo las mujeres somos sistemáticamente invisibilizadas en el lenguaje o, peor aún, cómo aparecemos como apéndice o como parte de un masculino que dicen que debería representarnos. 

«”Los niños que terminen pueden ir al recreo”, dice la maestra. Julia se queda sentada en su pupitre, esperando su turno. “Fulanita, he dicho que podéis ir al recreo” y, como Julia permanece inmóvil, al final le explica que con “niños” se refiere también a las niñas. Horas más tarde, el profesor de gimnasia dice: “Los niños que quieran formar parte del equipo de fútbol que levanten la mano”. Julia alza la mano, decidida, a lo que el profesor, incómodo, reacciona: “He dicho los niños” (…) Y así, las mujeres, desde pequeñas, tienen que aprender a deducir cuándo están incluidas y cuándo no».

«Ni por favor ni por favora: Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado)» de María Martín, Editorial Catarata, 2019

Es habitual creer que el lenguaje es una entidad unitaria y homogénea, fruto de una evolución que lo ha llevado a su estadío actual. Pero lo cierto es que el lenguaje es en sí mismo, y por definición, un bicho cambiante, dinámico y heterogéneo, distinto según  innumerables condicionantes (zona, contexto, hablante…). La idea de un «castellano correcto» se aviva con la labor de los académicos de la RAE, esos señores cuyo trabajo consiste precisamente en fijar una norma para la lengua y velar por que sus hablantes se ajusten a ella. Pero, ¿de dónde sale esa norma? ¿Quién marca cuál es el castellano correcto y cuál es la desviación? ¿En qué criterios se basan estas decisiones? ¿Por qué les produce tanto sarpullido la idea de un lenguaje más igualitario? Cuando empezamos a hacernos preguntas, aparecen demasiadas respuestas sin fundamento lingüístico. 

Y es ahí donde entra, de nuevo, María Martín. Su estrategia es eficaz a la par que divertida: se zambulle en el mismísimo diccionario de la RAE y en los argumentos de los propios académicos para poner en evidencia sus miserias (que no son pocas). 

«El diccionario es sexista no solo porque lo sean quienes hablan la lengua, sino porque quienes lo hacen, década tras década, siglo tras siglo, lo son. Algunos académicos de la lengua (y recordad aquí, por favor, que yo no uso masculino excluyente) me lo ponen muy fácil, porque cada vez que hablan o escriben sobre lenguaje inclusivo sus sartas de despropósitos hacen innecesarios los esfuerzos. En los capítulos siguientes veréis cómo ellos mismos me hacen el trabajo. Un beso para ellos». 

«Ni por favor ni por favora: Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado)» de María Martín, Editorial Catarata, 2019

Así, nos muestra ejemplo a ejemplo cómo sus decisiones no son ni aletorias ni inocentes: la elección de las palabras que se mantienen en el diccionario, la negación constante de la entrada de nuevos términos que llevan años usándose, los ejemplos elegidos en las definiciones del diccionario, la negativa de marcar como discriminatorios términos que sin duda lo son, la diferencia de trato en la descripción de experiencias o vivencias masculinas y femeninas… Ninguna de esas decisiones está respaldada por ninguna argumentación lingüística o filológica, sino que responden a una visión sociopolítica del mundo. Y en todas esas decisiones la mujer sale perjudicada. 

«Tenemos que decir dónde están las trampas del lenguaje para que cada quién evite caer en ellas (…) No es solo el masculino genérico, aunque sea lo más llamativo y evidente. Ojalá. Son el androcentrismo del diccionario, el orden sintáctico elegido como adecuado, la definición de las palabras, el propio orden del diccionario oficial que veremos más adelante, las reglas de concordancia. Es el sesgo machista de los ejemplos». 

«Ni por favor ni por favora: Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado)» de María Martín, Editorial Catarata, 2019

Hay que reconocer que entre la autoridad de la que aún gozan los académicos y el inagotable trabajo de señores de todo tipo que intentan desprestigiar el feminismo en general y el lenguaje inclusivo en particular, no resulta fácil abrirse paso en el ejercicio de usar un lenguaje más igualitario. Por eso este libro es tan necesario. En primer lugar, porque uno a uno va desacreditando todos esos bulos con los que —amparándose en el academicismo y la tradición— nos quieren hacer creer que el lenguaje solo tiene una forma, la que ellos dicen, y que no podemos apartarnos de ella. Y, por otra parte, porque nos ofrece herramientas para que podamos comenzar a jugar con las palabras, a crear diálogos que nos visibilicen, que nos representen, y que se correspondan con una visión más igualitaria y más justa de nuestra sociedad. 

«El lenguaje inclusivo no es poner todo en femenino, ni cambiar cada o por una a. Tampoco es duplicar (…) continuamente hasta hacer incomprensible lo que se quiere expresar. El lenguaje inclusivo aspira a plasmar la realidad —realidad que se compone de hombres y mujeres— y ayuda a tomar conciencia de que no nombrar a la mitad de la sociedad perpetúa discriminaciones».

«Ni por favor ni por favora: Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado)» de María Martín, Editorial Catarata, 2019

Sobre la autora : María Martín es feminista, licenciada en Derecho y especialista en intervención social con enfoque de género. Fundó la Escuela Virtual de Empoderamiento Feminista (EVEFem) en 2013, de la que es directora y formadora. Colabora desde 2007 en varios medios de comunicación y con entidades de igualdad nacionales e internacionales.

Puedes hacerte con este libro en tu librería preferida o aquí.

Este texto está escrito por Anna Alberola. Anna es poetisa, licenciada en filología hispánica y trabaja como correctora ortotipográfica y de estilo . Puedes seguirla en Twitter e Instagram.


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