‘Sex education’ o cómo serán las series de adolescentes a partir de ahora

Sex education es la típica serie que empiezas a ver porque sale Gillian Anderson ( sí, el efecto Scully esta siempre muy presente) y terminas levantándote a aplaudir después de cada capítulo.

La trama de la serie es original,  aunque no deja de ser una serie de adolescentes de clase media de un instituto random en alguna ciudad de Reino Unido. Cuenta la historia de Otis Milburn ( Asa Butterfield) , un adolescente inseguro y con traumas que no le permiten tener un despertar sexual normal. Otis vive con su madre, la sexóloga Jean Milburn ( Gillian Anderson) con la que tiene una relación muy cercana y a la vez un tanto disfuncional. Pero Otis ha heredado el don de sus padres, ser un buen consejero sexual para el resto de chicos del instituto. Esto le lleva a montar un gabinete de consulta sexual entre clases junto a Maeve Wiley ( Emma Mackey) , la chica más peculiar ( y feminista) de instituto por la que se siente atraído.

 

La serie es británica aunque las referencias del instituto y las casas nos recuerdan más a las series norteamericanas. Juega con el filtro de la nostalgia como The end of the fucking world y un listado de personajes con los que es difícil  no sentirse identificado.

A estos personajes se unen el mejor amigo de Otis, Eric, abiertamente homosexual y que le gusta representarse a través de prendas asociadas por tradición al género femenino. El tema LGTBTQ+ es tratado en más episodios a través de diferentes personajes, pero también las masculinidades tóxicas, el consentimiento, la presión social y la lealtad entre los amigos.

Los personajes no son rígidos. Los típicos roles del instituto ( el empollón, el grupo de los populares, el matón) evolucionan a lo largo de la trama, dando diferentes visiones en un prisma más cercano a la realidad.

La sexualidad esta tratada con absoluta normalidad, sin moralejas, sin dramas y sin complejos. Tal como es, un camino por el que todos transitamos a lo largo de nuestra vida y que no siempre se mantiene constante. Ojalá todas las dudas quedaran ancladas en la adolescencia, y eso Sex education a través de la trama de la madre de Otis nos deja claro que no es así.

La parte más brillante del guion es cómo se tratan las relaciones familiares. Hay prototipos estándar ( la familia de Adam Groff , aunque sospechamos que nos traerá sorpresas en próximas temporadas), pero hay un reciclaje en la forma de tratar la comunicación intergeneracional. Los progenitores siguen teniendo conflictos con sus hijos adolescentes pero la empatía hace que esas relaciones evolucionen buscando el crecimiento personal de ambas partes y  de la relación entre ellos, sin interferir en la búsqueda de la identidad propia.

 

Sex Education y su forma de entender las series adolescentes marca un antes y después. Ya vamos disfrutando de nuevos enfoques con la ya mencionada The End od the Fucking world o Derry Girls. Lo cierto es que en el genero de series de adolescente, hasta los fans más acérrimos, empezábamos a necesitar reciclar los estereotipos de Jonh Huges y darles una vuelta, sin perder la esencia a la adolescencia compleja y contradictoria de siempre.

 

 

 

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