Los futuros femeninos

No vamos a insistir en nuestra defensa de la ciencia ficción como lugar seguro donde hablar de épicas históricas, utopías probables y anhelos de un futuro mejor. Más allá del puro entretenimiento especulativo, en cada libro, en cada autora y autor nos encontramos un montón de variables y opciones sobre las que pensar.

Hijas del futuro. Literatura de ciencia ficción, fantástica y de lo maravilloso desde la mirada feminista, editado por Consonni es más concreto, al centrarse ( con una escogida selección de ensayos por parte de las editoras Lola Robles y Cristina Jurado) en las ficciones especulativas en torno a las mujeres e identidades queer o no normativas. Desde el entorno de las pioneras con la siempre interesante voz de Layla Martínez, hasta el repaso a las autoras Latinoamericas por parte de Maielis Gonzalez.

Este libro se hermana en lectura con Supernovas, una historia feminista de ciencia ficción audiovisual escrito por Elisa McCausland y Diego Salgado, y editado por Errata Naturae, donde desde el análisis del entorno audiovisual también parten de estás premisas.

¿Cuales son las reflexiones que tenemos que hacer dentro de la escritura y creacción audiovisual en torno a la ciencia ficción? Está claro que estamos viviendo en un momento de cambio de sentido, en algunos momentos más aperturista y en otros más retrógrados, pero pese a quién le pese, hay un cambio en los conceptos epistemológicos de lo que supone el ser humano y su devenir con su entorno. Porque queramos o no, estamos más cerca de los cyborgs que defiende Donna Haraway y este cambio de paradigma , de asunción de que quizá lo que se consideró durante mucho tiempo la norma, solo abarca apenas un 5% de las problemáticas de los seres sintientes. Esto hace que las necesidades en torno a las ficciones especulativas requieran una evolución no conformista de lo que se presuponian como las certezas en torno a este género literario o entorno de investigación/creación.

Porque queramos o no, estamos más cerca de los cyborgs que defiende Donna Haraway y este cambio de paradigma , de asunción de que quizá lo que se consideró durante mucho tiempo la norma, solo abarca apenas un 5% de las problemáticas de los seres sintientes.

En este libro me parece necesaria y certera la introducción de una de las editoras de la antología, Lola Robles, quien en su amplia trayectoria dentro de la escritura de ensayo, ciencia ficción y sus reflexiones vivenciales de lo queer, genera preguntas a ciertas cuestiones que a veces cuesta poner sobre la mesa y que son necesarias para la mejora real de nuestros idearios transfeministas y posthumanos.

Lola hace una magnífica introducción para no inciades que permite a cualquiera que no esté familiarizade con la creación especulativa, acercarse desde la humildad y la pedagogía que imprime en el primer ensayo del libro, para quitarle peso y miedo a aquelles quienes las palabras feminismo y ciencia ficción juntas se les atraganten más de la cuenta.

También pone sobre la mesa los peligros de la cultura de la cancelación y las posibles trampas en las que que desde nuestra mirada amplificada y diversa podemos caer sin querer por tratar de controlar demasiado las expresiones de autoría dentro de nuestros limites; cuestiones como la absorción de unas normatividades ampliadas por parte de la mercantilización del género, por cuestiones neoliberales y no de real inclusión o apertura social; la importancia del lenguaje, de sus registros y variables, de como se moldea y se revuelve para dar cabida a más existencias que necesitan ser nombradas, lo que se no se nombra no existe.

Layla Martínez nos habla de las pioneras dentro del género y de las construcción que éstas hicieron de utopías – un tema sobre el que siempre es interesante escuchar hablar a esta autora – como lugares seguros dentro de una sociedad que reprimía sus creatividades y anhelos, en muchos casos incluso construyendo posiciones reaccionarias que vistas ahora sin los prismáticos de la época podian ser peligrosas (es tema de actualidad los peligros de la romantización de que cualquier tiempo pasado fue mejor sin situar las cosas en su justo contexto). Layla nos habla de El mundo resplandeciente de Margareth Cavendish, del Frankestein de Mary Shelley y de las utopías y distopías victorianas que explotaron a finales del SXIX.

Además el análisis de Shelley que hace Layla, atravesado por las ideas de Anne Mellor y Deborah Lindsay, pone en manifiesto que quizá la potencia feminista de Shelley radica precisamente en la ausencia de personajes femeninos, en cuanto el constructo del monstruo de Frankestein está hecho de trozos de humano varón y de cómo refleja una masculinidad que incomoda, una otredad , en la que siempre hemos estado envueltas las mujeres y otras identidades.

Si bien el juego de Shelley puede ser la ausencia como marca de presencia, en el siguiente ensayo de este libro escrito por Inés de Arias Reyna se habla de algo importante dentro de cualquier contexto y aún más quizá, en las evoluciones posthumanistas de la fantasía y la ciencia ficción: el lenguaje inclusivo. Unas pautas generales de aplicación narrativa y la importancia de entender que el lenguaje evoluciona , que no es algo inerte sino que avanza y se transforma a las necesidades verbales de las sociedades, y que negar esto sería un error de análisis , de escritura e ideológico de base.

Las autoras Loli Molina Muñoz, Andrea Vega, C. B Struch y Carmen Romero analizan la literatura de ciencia ficción española, latinoamericana, del género afrofuturista y la obra de Margareth Atwood respectivamente dentro de libros representativos de cada uno y el posicionamiento general de las mujeres y otras identidades reflejados en ellas, sin obviar el sesgo de raza o clase por el que estas literaturas se ven atravesadas de forma intencionada.

Portada del libro con dibujo de Otobong Nkanga

El ensayo sobre el trazado del personaje Mary Jane me pilló por sorpresa, ya que en una innegable ignorancia pensé que la referencia venía de la serie Spiderman y su forma pasiva de representar a las mujeres ante el mundo y no de Star Trek que es de donde realmente procede.

Esta forma de señalar a ciertos personajes que toman el control de la situación, sin perder su capacidad de resultar atrayentes – sexualmente hablando- para el resto de personajes y de como se demonizan, no hace más que mostrar, que este uso de la palabra Mary Jane, es despectivo, machista y clasista y que siempre son personajes atacados por hombres fans que creen tener una mayor posición opinológica y de credibilidad en este género.

Aun siendo la ficción especulativa un espacio creativo donde las mujeres siempre hemos estado presentes es cierto que se ha construido a traves de un fandom predominantemente masculino que en muchas ocasiones ha tendido a cosificar a las mujeres en sus narrativas y representaciones. A día de hoy leer a algunos de los grandes maestros de la ciencia ficción con las gafas moradas puestas es dolorosísimo y hay que resoplar en varias ocasiones y centrarse en otros aspectos relevantes de la historia para no querer lanzar el libro al suelo.

Aun siendo la ficción especulativa un espacio creativo donde las mujeres siempre hemos estado presentes es cierto que se ha construido a traves de un fandom predominantemente masculino que en muchas ocasiones ha tendido a cosificar a las mujeres en sus representaciones.

El libro se cierra con el ensayo de Maielis González, que hace un repaso por la ciencia ficción latinoamericana, tan interesante y desconocida en el estado español (algunos de los autores que referencia Maielis González como Ramiro Sanchiz son dificiles de encontrar sus libros de narrativa más allá de sus traducciones o ensayos) y expone la realidad de lo que supone un buen libro o un buen relato de ciencia ficción: la relación del ser humano con su ambiente o consigo mismo, la ciencia ficción como suerte de espacio de filosofía para plantamientos existenciales más profundos y cómo estos viajes en el espacio son paralelos a discursos migratorios o de explotación laboral o personal. Género, raza, clase y todas las existencias borderliners -parafraseando a Gloria Anzaldúa– que la norma minoritaria a metido en los límites.

Podéis haceros con este magnífico ensayo en vuestra librería preferida, en la web de Consonni o aquí

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