‘Passing Strange’ Magia y amor en el San Franciso de los años 40

Ahora, amor, bésame y bon voyage

¿Todo lo importante se queda bajo la piel? ¿Qué esconden las superficies? ¿La mascarada es una vía de escape? Me han surgido estas preguntas mientras leía el libro de Ellen Klages: Passing Strange, Magia y amor en
el San Francisco de los años 40
(Amor de Madre Editorial, 2019). No hay nada de casualidad en que haya leído esta novela estos días porque lo planifiqué a conciencia para que el 26 de abril, fecha en la que se
celebra el Día de la Visibilidad Lésbica, coincidiese con que estuviese atrapado entre las páginas de esta historia.

Hay mucho consuelo, es una historia cargada de él, también de empatía, de sororidad, de alianzas, de esas formas de estar en el mundo que se convierten en obligatorias cuando el entorno no es propicio y está obcecado en una falsa rectitud. Qué bien los círculos para salvarnos, para poder conversar, para cobijarnos frente a la inclemencia de un mundo demasiado cargado de reglas que van contra el amor. En la Otra vida, los libros podían tener muchas bandas sonoras: las de los compañeros de viaje en el tren, las hojas de los árboles movidas por el viento, los pasos sigilosos de alguien en la biblioteca. Ahora que leemos en el interior de nuestras casas tenemos que acompañar la lectura con otros sonidos, y esta novela tiene su propia banda sonora: la de las canciones que acompañan el recorrido
de las protagonistas por ese San Francisco de los años 40.

Hay mucho consuelo, es una historia cargada de él, también de empatía, de sororidad, de alianzas, de esas formas de estar en el mundo que se convierten en obligatorias cuando el entorno no es propicio y está obcecado en una falsa rectitud.

Ay, las amistades románticas o pasionales entre mujeres, terminología que se utilizó durante buena parte de nuestra historia moderna. Cuántas fórmulas para hablar de amor. Y si tuviese que elegir la que me parece más hermosa es aquella que escribió Charlotte Bunch que expuso que la lesbiana, la mujer identificada con otra mujer, se compromete con las
mujeres no sólo como alternativa a las opresivas relaciones masculino / femeninas sino primariamente porque ama a las mujeres
.

En esta novela hay mucho amor, hay mucho compromiso, hay mucha supervivencia para que el amor sea lo que perdure. Viajamos por sus
páginas a ese San Francisco de los años 40 y podemos imaginar cómo eran esos atardeceres, esas vistas a la bahía, ese olor a mar, la arquitectura de los
edificios, esos clubes nocturnos, esas normas de conductas. Unas décadas antes, en Berlín o París, fueron apareciendo una serie de pequeñas comunidades de lesbianas o una vibrante subcultura lésbica. Me encanta
imaginar los encuentros en el salón de la escritora Natalie Barney en los años 20 del siglo pasado y la importancia de esos vínculos afectivos y sexuales. Los años 40 que fueron tan oscuros para Europa, no lo fueron tanto para Estados Unidos, y en ese lejano oeste que era San Francisco fueron conformándose una serie de grupos de apoyo, de solidaridad que fueron un antecedente más o menos lejano de todo aquel activismo lésbico que fue luego tan importante en el desarrollo de los feminismos de los años 70 y 80.


Este domingo 3 de mayo será un Día de la madre especial, distinto a cualquiera de los demás, pero tenemos la oportunidad de apoyar a las compañeras valientes de la editorial Amor de Madre que celebran su
santo de la siguiente manera: todos los pedidos que se realicen hasta el domingo se enviarán con un bolso hecho a mano con todo el amor, como no podía ser de otra manera proviniendo de ellas.


Dadle mucho amor a este libro, a toda su magia, a toda esa vibrante historia de afecto, de amistad, de sororidad que durará décadas y más décadas. Y también, dadle mucho apoyo a Amor de Madre Editorial porque son más necesarias ahora que nunca, porque nos acarician con su proyecto de ser una editorial joven, feminista y lgbt+. Gracias, Victoria Irene e Inmaculada. Por cierto, qué portada tan preciosa la del libro. No queremos olvidar la importante labor de traducción de Núria Molines. Haskel y Em, para siempre.

Puedes hacerte con este libro en la web de la editorial Amor de madre

Me he permitido crear una lista en Spotify con algunas de las canciones que suenan y suenan durante la vida de esta novela.

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