‘Madre!’, de Darren Aronofsky… o el ‘mansplaining’ definitivo

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No vamos a hacer a estas alturas una crítica de Madre! porque, aunque quisiéramos, jamás nos saldría una tan buena como esta, de Fotogramas, donde explican la película for dummies. Lo que sí vamos a señalar con el dedo acusatorio es el hecho de que, con esta alegoría tan aburrida poética, un hombre nos ha explicado lo que supone ser madre. Y menos mal que lo ha hecho, porque oye, qué voy a saber yo de eso, que solamente he traído una criaturita al mundo. Gracias de antemano, Darren.

Como sucede con resto de sus películas, de Madre! también se pueden extraer diferentes interpretaciones, y la más superficial de todas es la explicación de lo que es la maternidad… para este señor. Sí, para un señor.

Nos encontramos ante uno de los casos de mansplaining (también llamado ‘machoexplicación’) más heavys, casi casi tanto como cuando un fan de Harry Potter le intentó explicar en Twitter a J.K. Rowling las motivaciones de Draco Malfoy, uno de los protagonistas de su saga.
Pero a lo que vamos: menos mal que ha venido Darren Aronofsky a explicarnos a las mujeres qué es ser madre y cómo se gestiona ese instinto. Porque claro, no hay nada como la propia experiencia para enseñarle algo a los demás, ¿verdad, Darren?

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El director nos muestra a una mujer frágil, cuyo afán por tener un hijo y mantener su casa domina su vida, relegándola a la sombra de su marido, que a la vez es su mayor ídolo. Vamos,  LO NORMAL. Pues sentimos decirle al director que, desde un punto de vista feminista… el experimento le ha salido rana. Su intento de ensalzar la figura de la mujer a través de la maternidad ha dado como resultado una película donde la protagonista ni pincha ni corta, es un ser secundario a expensas de los deseos primero de su marido, y después, del resto de la gente que va entrando en su casa; y todo lo que le rodea parece ser más importante que ella, desde los premios de su marido hasta su propio hogar.

El intento de Darren Aronofsky de demostrar cómo el amor incondicional de una madre por su (futuro) hijo puede con todo ha sido, como diría Rajoy, un bluf. Porque ni siquiera un tipo tan listísimo como Aronofsky tendría que explicarnos con tantas metáforas lo que significa ser madre. Si hay mujeres que sienten curiosidad, ¿por qué no dirigirse a una fuente que la haya experimentado de primera mano? (vamos, a otra mujer). Pues porque estamos acostumbradas al mansplaining, y lo hemos normalizado hasta tal punto que nos ha parecido normal que un hombre nos haya explicado, a través de una película y de forma más o menos poética, qué supone la maternidad.

Si esto nos parece normal, ¿por qué Steven Spielberg no nos explica qué es la regla o cómo ponernos un tampón? Ya puestos, Quentin Tarantino podría hablarnos de lo que sintió cuando le hicieron una episiotomía. O Martin Scorsese de los dolores que provoca la endometriosis. ¿Os parecería normal?

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