De esto no se habla. Sexo, mentiras y revolución

Comienzo a escribir este artículo el día 25 de mayo de 2020, un año después del suicidio de Verónica Rubio. El tribunal ha cerrado el caso sin encontrar responsables. Tenía 32 años. Dedicamos este artículo a su memoria. ¿Fue asesinada Verónica Rubio

Los libros que hemos leído durante estos meses de confinamiento tendrán para siempre un recuerdo diferente; formarán parte de los libros de la espera y también de la esperanza. En esa biblioteca y en sus estanterías estará para siempre De esto no se habla. Sexo, mentiras y revolución (Editorial Continta me tienes, 2017) escrito por la periodista inglesa Laurie Penny y con el estimulante prólogo de Remedios Zafra. No vamos a encontrarnos entre sus páginas un cuento de hadas, nos advierte desde el principio. Afortunadamente no lo haremos, es un libro que deconstruye y analiza de manera brillante cómo el género y el patriarcado controlan nuestros sueños, y algo mucho más preocupante y es la manera en la que niega las posibilidades de imaginarnos mundos posibles y confortables. La mirada de Penny es central, también es periférica e ilumina zonas oscuras o cubiertas por la bruma de un patriarcado que nos vigila, que está siempre al acecho y atento para mantenernos siempre bien constreñidas; cada vez es más evidente que el patriarcado tiene una habilidad extraordinaria para mutar, también para camuflarse y aliarse con movimientos sociales reaccionarios que pretenden extirpar de raíz cualquiera de los logros alcanzados por los feminismos. El sistema patriarcal siempre ha sido hábil para mantener su hegemonía. El poder patriarcal aspira al todo.

Los libros que hemos leído durante estos meses de confinamiento tendrán para siempre un recuerdo diferente; formarán parte de los libros de la espera y también de la esperanza. En esa biblioteca y en sus estanterías estará para siempre De esto no se habla. Sexo, mentiras y revolución (Editorial Continta me tienes, 2017) escrito por la periodista inglesa Laurie Penny y con el estimulante prólogo de Remedios Zafra. No vamos a encontrarnos entre sus páginas un cuento de hadas, nos advierte desde el principio. Afortunadamente no lo haremos, es un libro que deconstruye y analiza de manera brillante cómo el género y el patriarcado controlan nuestros sueños, y algo mucho más preocupante y es la manera en la que niega las posibilidades de imaginarnos mundos posibles y confortables.

Laurie Penny es brillante explorando las tibiezas de algunos discursos feministas minoritarios que se quedan en la superficie y en el trazo grueso del techo de cristal, y olvidan las intersecciones que se entrecruzan entre pobreza, racismo, misoginia y clasismo. No es un problema individual, es un problema estructural, de un sistema mercantilista y neoliberal que olvida sistemática la solidaridad, lo común y el afecto, y que ha convertido la parte política de lo personal como político en algo raquítico. Porque como subraya Penny las prácticas de género son tan políticas como personales. El problema, según afirma, no es el sexo, es el sexismo y la cosificación. Una cosificación sexual que no sería opresiva si no se produjera sistemáticamente, siempre dirigida hacia un mismo grupo y con total desprecio por su humanidad. El deseo nada tiene que ver con el control de otro ser humano. Si ves a una persona como un mero compendio de huesos, carne y grasa, automáticamente adquieres poder sobre ella, aunque solo sea por un instante. La cosificación sexual femenina extrapola ese instante a todo un mecanismo para generar sufrimiento. Es gratificante leer a una autora como Penny que plantea que tiene más preguntas que respuestas, y que además las comparte con la persona que está leyendo su libro para ampliar una conversación necesaria. 

Una cosificación sexual que no sería opresiva si no se produjera sistemáticamente, siempre dirigida hacia un mismo grupo y con total desprecio por su humanidad. El deseo nada tiene que ver con el control de otro ser humano. Si ves a una persona como un mero compendio de huesos, carne y grasa, automáticamente adquieres poder sobre ella, aunque solo sea por un instante. La cosificación sexual femenina extrapola ese instante a todo un mecanismo para generar sufrimiento.

¿Qué quieres querer?, ¿por qué algunas mujeres quieren ser invisibles?, ¿cuándo dejó de ser importante la realización personal y fue sustituida por ir de compras? Uno de los aspectos que más conmueven del libro es cuando explora los trastornos alimentarios y ese devorarse a sí misma que hay detrás de la anorexia, que ella padeció. Afirma que torturas tu propio cuerpo y no lo haces para estar guapa, lo haces porque quieres desaparecer. No quieres que te sigan mirando. Estás harta de que te miren, te juzguen y de ti misma porque lo sigan haciendo. No quieres seguir sonriendo, asintiendo que todo está bien, cuando todo está mal. El sexo no es el problema: el problema es el machismo. Un machismo que en su poder de adaptación ha migrado como era de esperar al mundo digital, a las pantallas que todo lo ven y todo lo siguen controlando, en especial el cuerpo de las mujeres. Laurie Penny fue una de las primeras activistas en la red, y mira con desaliento cómo la violencia contra mujeres en la red es más pegajosa. El anonimato acentúa las prácticas de control y limita las prácticas de libertad de mujeres en la red.

Afirma que torturas tu propio cuerpo y no lo haces para estar guapa, lo haces porque quieres desaparecer. No quieres que te sigan mirando. Estás harta de que te miren, te juzguen y de ti misma porque lo sigan haciendo. No quieres seguir sonriendo, asintiendo que todo está bien, cuando todo está mal. El sexo no es el problema: el problema es el machismo.

Portada del libro de Laurie Penny editado por Continta me tienes

Porque Internet es un sitio real, un lugar de verdad donde la intimidación, el control, el acoso, la falta de libertad de expresión de las mujeres debe erradicarse. Un feminismo geek, un ciberfeminismo se hacen imprescindibles para seguir luchando contra la falta de pedagogía y libertad de las mujeres en el ciberespacio en el que ya vivimos y no sólo en fantasías.

El machismo online, las tramas simplonas de algunos videojuegos que siguen considerando a la mujeres como un objeto a conseguir. En la tendencia dominante del machismo digital, vale menos el derecho de una mujer a expresar su opinión que el de un hombre a castigarla por hacerlo. Explora las consecuencias del machismo geek, como toda ese potencial radical e igualitario de la cultura de principios de Internet haya desaparecido y se repitan hasta la saciedad los estereotipos de género en el mundo online. Laurie Penny aboga por un Internet que te deja escribir tu propia historia, por reescribir los códigos y redefinir los sistemas. Porque Internet es un sitio real, un lugar de verdad donde la intimidación, el control, el acoso, la falta de libertad de expresión de las mujeres debe erradicarse. Un feminismo geek, un ciberfeminismo se hacen imprescindibles para seguir luchando contra la falta de pedagogía y libertad de las mujeres en el ciberespacio en el que ya vivimos y no sólo en fantasías. Si quieres leer este libro hazte con él aquí.

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