Pagamos tasa rosa hasta en el Satisfyer

Durante la última semana he escrito un par de artículos sobre el Satisfyer. Si alguien aún vive en una cueva y no sabe de lo que estamos hablando, el Satisfyer es un succionador de clítoris que se ha hecho viral en los últimos meses y que ha sufrido el efecto ‘pan Bimbo’: succionadores hay de muchas marcas, pero ahora todos han pasado a conocerse popularmente como Satisfyer. Además de estar disponibles en varias firmas de juguetería erótica, también existen dos versiones: el succionador de pene y el de clítoris, e informándome sobre ellas me he dado cuenta de que:

A) El que está pensado para mujeres es notablemente más caro que el masculino (y de color oro rosa en su modelo más popular).

B) Los enfoques publicitarios de ambos tienen un tufo sexista que echa para atrás.

Empecemos por el primer punto, el de la tasa rosa. Aquí os explicábamos cómo afecta al mundo de la cosmética el sobreprecio que tienen los productos pensados para mujeres que, en muchas ocasiones, son exactamente igual que los masculinos pero en otros colores (rosas y morados en la mayoría de las ocasiones). Pues bien, este aumento de precio ha llegado hasta los succionadores de clítoris. Aquí, un pantallazo de la web de la propia firma con ambos precios:

Ambos figuran como lo más vendido de la web. El femenino en primer lugar.

Guau. 10 euros de diferencia entre un aparato y otro. No nos ha hecho falta usar la calculadora rosa de Casio para darnos cuenta de que el succionador femenino es un 25% más caro que el masculino. Y aún así sigue siendo el más vendido de la marca. Porque ojo, no estamos entrando a valorar la efectividad del juguete ni lo que está suponiendo para muchas mujeres, eso daría para otro tema mucho más largo, pero sí nos parece justo destacar el incremento de precio entre ambos. Sobre todo, porque (y aquí entramos en el segundo punto) nos venden el femenino como un aparato sencillo de utilizar para lograr el orgasmo más fácil de tu vida, y el masculino como un objeto con tecnología punta para hacer disfrutar a los hombres. Simplicidad para nosotras, complejidad para ellos. La vida misma.

Ambos vienen acompañados de unas campañas publicitarias y unos claims que ni Don Draper. El anuncio del Satisfyer femenino es rosa, bonito, con chicas guapas y orgasmos representados con una explosión de polvo de colores. Como si de una versión soft porn de la carrera Holi Life se tratase.

El del masculino es, simplemente, Rocco Siffredi diciendo que ha conseguido con él su mejor orgasmo… y eso que ha estado con más de 5000 mujeres.

“Estimulación intensa”, “función de bomba”, “tú tienes el control”. Así es como ofrecen a los hombres este producto en una campaña muy masculina, muy para tíos, todo en negro y azul, y animándoles a usarlos cuando estén estresados en el trabajo. Por otra parte, “sensiblemente silencioso”, “elegante diseño” y “suave color oro rosado” son tres de las cualidades que resaltan del femenino, en una web donde podemos ver todo el Pantone de rosas empolvados. Delicadeza para nosotras, fuerza para ellos. La vida misma (otra vez).

Pues sí, amigxs, ha vuelto a pasar. Incluso los creadores del juguete que nos venden como la nueva revolución sexual femenina han caído en viejos y encorsetados estereotipos de género. Lo rosa es para las niñas y lo azul es para los niños, aunque estemos hablando de juguetes eróticos.

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