Hackeando el futuro: estética de choque, teoría pulp y cibepunk.

Se trata de decodificar el presente y recodificar el futuro: romper los algoritmos dominantes de la política y sociedad contemporánea y crear nuevos algoritmos culturales para el futuro virtual.

La carne, los datos, la máquina. El hardware, el software, el wetware. La piel y el código. La nostalgia engordando hasta alcanzar un estado melancólico superior, ¿mórbido y paralizante?

En los primeros días de otoño de este año Holobionte ediciones publicó por primera vez en castellano algunos de los artículos más proféticos, estimulantes y brillantes escritos por los profesores y artistas Arthur y Marilouise Kroker. Mientras leía Hackeando el futuro. Estética de choque, teoría pulp y ciberpunk, una de las escenas que más me ha acompañado es aquella de Matrix Reloaded en la que cientos de cuerpos más allá de lo humano, con sus implantes, prótesis y grietas, danzan, se compenetran y mezclan sus flujos sin miedo al contacto y al contagio. El contexto pandémico desde el que escribo ha configurado una nueva forma de mirar, una inquietud por la cercanía.

Arthur y Marilouise Kroker

En el prólogo a esta edición de 2021 Arthur Kroker escribe que la década de los noventa fue la más profética y emblemática de todas las décadas. Todo estaba allí: ángeles y demonios, el espíritu del ciberpunk por doquier, el sexo pánico, el auge de la clase virtual, la política de izquierda en las calles, los primeros signos incipientes de un popoulismo de derecha. Una enorme tensión haciendo metástasis en todas las cosas y en todos los lugares. La década de los noventa como final de siglo, de milenio, de frontera entre lo humano y lo posthumano, todavía atrapados en la carne, pero intuyendo que con toda probabilidad seremos la última generación que nacimos sin ciberórganos. Vértigo. Adiós a los sistemas cerrados. La descomposición de la carne será evitable, ¿queremos?

Arthur y Marilouise Kroker analizan como el ciberpunk de William Gibson y su Neuromante pertenecen a lo que ellos denominan época carismática de la realidad virtual en la que convertirse en datos era algo bueno; frente a las lecciones menos tecno utópicas que aparecen en los años noventa con un escenario caótico y trepidante en el que la teoría política se deshace de toda preocupación pragmática y cotidiana. La incertidumbre y el pánico han venido para quedarse, ahora lo importante es moverse aunque no haya lugar al que llegar, la calma no tiene cabida. En el análisis krokeriano el pánico es el estado de ánimo psicológico clave de la cultura posmoderna.

El individualismo analizado en la figura del cibercowboy un predador que se imbuye en la tecnología con intensidad psicótica. El individualismo, el corporativismo y la instrumentalización junto a un poder que se asienta en la tecnología cotidiana en el que disciplina y disipación se retroalimentan el uno al otro. 

El individualismo analizado en la figura del cibercowboy un predador que se imbuye en la tecnología con intensidad psicótica; el corporativismo y la instrumentalización junto a un poder que se asienta en la tecnología cotidiana en el que disciplina y disipación se retroalimentan el uno al otro.

Frente al cibercowboy encontramos en estos textos la figura de los cuerpos recombinados y el último sexo que huye de la pureza y de la estética del enmarcado que niega y combate la prisión de las categorías predeterminadas. Escriben que la población del último sexo aumenta a diario: hombres feministas, mujeres que responden a la violencia con violencia, activistas de clubs clitoridianos, cuerpos transgénero, mujeres maltratadas que se curan y nos curan reuniéndose para contar sus historias de desaparición. Qué alivio es contar con la transformación y la mutación como posibilidad, convirtiendo los signos binarios en sus opuestos. El sexo recombinante como forma de huir de las alianzas con fuerzas neoconservadoras, adiós al macho histérico.

En nuestros días de amenaza y presencia continua de la extrema derecha en nuestros espacios públicos es fascinante leer el análisis que hacen los autores en los ensayos de este libro acerca de la política del miedo, del retro-tecno en el que se fusionan energías populistas, antigubernamentales, conservadoras en lo fiscal y puritanas en lo moral con un conocimiento avanzado de lo virtual. ¿Les suena?

Nuestras admiradas maestras Sandy Stone, Donna Haraway, N. Katherine Hayles junto con Tocqueville, Marx, McLuhan, Nietzsche, Madonna, Michael Jackson, Elvis Presley son revisitados, analizados para explicar ideas como deriva del código, remix, clase virtual.

Un paseo por el nacimiento de los sujetos líquidos, las tecnologías de sampleado, filtro y bucle. La inercia de la mirada en la que vivimos ya fueron analizadas por los Kroker cuando escriben que en la era de la realidad virtual, la soberanía tradicional de la vista sobre el sonido ha dado un vuelco: la imagen-simulacro comienza a estancarse y actuar como un freno sobre la realidad virtual.

La inercia de la mirada en la que vivimos ya fueron analizadas por los Kroker cuando escriben que en la era de la realidad virtual, la soberanía tradicional de la vista sobre el sonido ha dado un vuelco.

¿Estamos en las puertas de la despercepción?

Los textos de Hackeando el futuro han sido traducidos por Federico Fernández Giordano, Inga Pellisa y Rubén Martín Giráldez. El diseño de la portada es una obra fantástica de Neus Armengol. En esta edición encontrarán un texto de Bruce Sterling.

Puedes hacerte con este libro en tu librería preferida o en la web de Holobionte.

Lean y luego respiren y disfruten de las interferencias.

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