Toda el agua dulce mana de mi boca

No me malinterpretes. Sigo queriendo algo para siempre, Yshwa. Pero he aprendido que no puedes imponer ese para siempre a las personas equivocadas.

Agua dulce, Akwaeke Emezi

¿Y si nunca estuvimos equivocadas? ¿Y si nunca fuimos locas o descuidadas? ¿Y si todas esas veces que nos hicimos deliberadamente daño eran otres quienes navegaban en ese momento ? ¿ Y si hay algo, alguien, algune, que es capaz de hacer que paremos de sentir, de pensar y escapemos de nuestro cuerpo cuando estamos sufriendo? ¿ Y si sí se puede estar poseída por los dioses, las diosas o los otres?

Es complicado encontrar en narrativa algo que te deje fuera de lugar, y no hablo de que sea un libro peor o mejor ( que este lo es) sino de la capacidad que tiene la autore Akwaeke Emezi para contar algo como nunca antes nadie lo había hecho. Y además en su primera novela Agua dulce ( Consonni editorial, 2021) , traducida por Arrate Hidalgo que coge de la mano a la autore en un ejercicio estilístico y de acercamiento del texto que no debe pasar desapercibido.

¿Y si todas esas veces que nos hicimos deliberadamente daño eran otres quienes navegaban en ese momento ? ¿ y si hay algo, alguien, algune, qué es capaz de hacer que paremos de sentir, de pensar y escapemos de nuestro cuerpo cuando estamos sufriendo?

Puede parecer cobarde tratar la diversidad mental desde el punto de vista de unes terceres. Elles, en nuestra mente de mármol brillante, sacando a relucir en cada momento aquel aspecto de la personalidad que necesitan para sobrevivir, para seguir adelante, aunque sea haciéndonos ( haciéndose) daño. También la identidad, ese lugar que solo para unos pocos, para los que menos, es un lugar seguro. Ese lugar donde los márgenes se estrechan y donde las etiquetas te aprietan, y aguantas, aguantas, hasta que explotan y tienes que rehacerte, esculpirte de nuevo.

Estoy profundamente enamorada de esta ilustación de Ana Galvañ para la portada del libro

¿Y si automutilarse o matarse de hambre solo sea un camino para sentir que se sigue vivo? Agua dulce es un libro que se mantiene en un estado de ánimo entre lo exultante y lo depresivo, como la protagonista, como las entidades que la habitan, como cualquiera que sea víctima del tardocapitalismo. Cualquiera que no sienta que tiene un hogar o se sienta querido.

Akwaeke Emezi habla a través de la voz y el cuerpo de su protagonista, Ada, de todo aquello que a veces no queremos mirar de frente, y lo hace desde el lugar que una persona poseída por les dioses o con personalidad múltiple o absolutamente desorientada en su vida lo haría: desde un punto de vista disociado y aséptico que permita narrar sin sentir; sentir sin verse afectado por ello. Por eso los momentos de conexión de la protagonista con sus identidades, sus personalidades, sus dioses, son tan bellos, tan mágicos y humanos.

Quizá no sabes si estás leyendo horror corporal o realismo mágico, quizá pueda parecerte una novela generacional por momentos o la enésima historia de quién eligió fracasar, pero te aseguro que habitar la sala del cerebro de Ada no te dejará indemne.

Puedes hacerte con este libro en tu librería preferida, en la web de Consonni editorial o aquí.

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