El año en que perdí la inocencia

Soy mitad agonía, mitad esperanza

Persuasión, Jane Austen

Cuántas veces nos hemos entregado al mito de la pérdida de la inocencia, a esos libros y películas que hablan de las primeras veces – amores, besos , relaciones sexuales -, como si todo el devenir del aprendizaje sólo se centrara en las relaciones entre los cuerpos. Como si cada vez que nos enamoramos de nuevo, no recuperáramos de golpe todas esas sensaciones de forma neófita; como si cada relación sexual no fuera un encuentro único y que no volverá a ejecutarse de la misma manera.

La pérdida de la inocencia es otra cosa, es tomar conciencia de que tu tiempo y el de las personas que más quieres es finito, es saber que no estás seguro , que el peligro acecha. No tiene que ver con el amor, con deseo, con el sexo, sino con el dolor, el duelo y la precariedad emocional y económica – sí, el capitalismo también ha sido capaz de comprar nuestra capacidad de inocencia – cuando vemos que no podemos sostenernos, mantenernos y curarnos.

La inocencia es otra cosa, es tomar conciencia de que tu tiempo y el de las personas que más quieres es finito, es saber que no estás seguro , que el peligro acecha; tiene que ver con el dolor, el duelo y la precariedad emocional y económica

Llevo algo más de un año haciendo el programa de radio de el gesto más radical junto con Sergio Vega. Decidimos que para terminar este año íbamos a hacer un programa cosiendo los mejores momentos. Para ello, me he enfrentado a una atenta reescucha de los mismos y cual ha sido mi sorpresa al sentir, en nuestra voz tantas veces escuchada, la pérdida de la ilusión y la inocencia.

Este año ha sido la tercera guerra mundial. En los primeros programas del año, nuestra forma de hablar , nuestras preguntas a las personas invitadas – Silvia Nanclares, José Vinditti, Carlos Asensio, Edurne Portela – y nuestras estoicas afirmaciones, están llenas de energía, de seguridad, de despreocupación por el futuro a corto plazo << ¿Y ahora qué proyectos tienes ?>> <<¿Cuándo presentas tu libro?>>

Según avanzan los meses y llegan esos programas en confinamiento cambian los matices. Las primeras entrevistas llenas de sueños y aspiraciones se convierten en preguntas más inciertas y reflexiones más existencialistas <<Cuando acabe todo esto>> <<¿Que tal estáis?>> <<depende de cómo transcurra todo >>

Escuchar en la radio mi voz – como aquella canción de Deluxe – hace que me dé cuenta de que ahora tengo miedo al futuro próximo, de que desconfío de las personas con las que me cruzo o me reencuentro -¿lo estará haciendo bien? ¿se estará cuidando?- que tengo que aprender a volver a ocupar los espacios públicos << cuando todo esto pase >>

Hasta la silla donde poso mi culo se convierte en una batalla personal y biológica. Soy mitad agonía, mitad esperanza como decía el Capitán Wentworth. Deseo abrazar y tengo miedo al abrazo, deseo rozar y tengo miedo al rechazo.

Hasta la silla donde poso mi culo se convierte en una batalla personal y biológica. Soy mitad agonía, mitad esperanza como decía el Capitán Wentworth. Deseo abrazar y tengo miedo al abrazo, deseo rozar y tengo miedo al rechazo.

Este año ha sido difícil y lo será el próximo, hemos perdido sostenes emocionales, físicos y laborales, nos hemos vuelto desconfiados y paranoicos. Algunas personas han sacado sus ideas radicales en contra de los derechos de los demás para justificar sus miedos. Nos hemos vigilado desde los balcones, hemos llorado solos o lo que es peor, frente a una pantalla creyéndonos físicamente acompañados. Hemos tejido redes preciosas con gente a la que apenas conocemos , hemos aprendido que algunas pantallas son cálidas y algunos cuerpos no.

No hemos amado tanto, ni follado tanto, ni experimentado tanto. Hemos sido más domésticos y domesticados – por el virus, por el miedo, por nosotros mismos -. También nos hemos abierto y enfrentado a nuestros miedos, hemos perdido y ganado , hemos soñado y sobretodo, hemos llorado. Y eso sólo aquellas personas qué hemos sido unas privilegiadas.

Y sí, desde los ojos de esta que os escribe y su absoluto privilegio, éste fue el año en que perdí la inocencia.

-Feliz año nuevo –

-Eso espero –

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