Entrevista a Jesusa Ricoy: Matriactivismo y feminismo desde el útero.

Matriactivismo es el término acuñado por Jesusa Ricoy y que tan bien nos define a todas aquellas que hayamos sufrido la revolución interna que enlaza el feminismo y la maternidad. Jesusa vive desde hace años en Reino Unido donde hace de su pasión su profesión. Trabaja en la  National Childbirth Trust , la organización benéfica para padres más grande del Reino Unido. Funciona desde 1956 y ha apoyado a millones de parejas.
Además acaba de publica un libro,  Mujeres de película, partos de ciencia ficción y se encuentra inmersa en la producción de un documental.

El trabajo que realizas en el   National Childbirth Trust , quizá es desconocido.  ¿Puedes contarnos un poco cuál es tu labor?

Pues soy especialista en educación perinatal, quizá muchas hayan visto un vídeo que se ha hecho viral de una señora explicando contracciones de parto con un globo. Esa podría ser yo, porque es el tipo de cosas que hacemos en clase.  La educación perinatal como especialidad universitaria es algo específico en Reino Unido, aunque como profesión también existe en Estados Unidos y Australia con otras formaciones. Mis estudios universitarios se basaron en educación a adultos pero con una base muy amplia en matronería, pero lo más importante es promover la decisión informada y ser pedagógica y creativa con los ejercicios para asegurar el aprendizaje. Por eso hacemos cosas con globos, con plátanos y pelvis, cajas de quesitos y todo tipo de cosas. Es la parte que más me gusta de mi trabajo, la creativa.

¿En qué momento decidiste que la maternidad era tu vocación?

Pues mira, mi reacción ante la pregunta ha sido yo no he decidido que la maternidad sea mi vocación. Y creo que es porque lo que a mí me atrajo fue específicamente el embarazo y el parto. Y después la necesidad de justicia y feminismo y por ello de activismo virtual. Y esto último yo creo que fue desde siempre. Siempre, desde pequeña, he admirado a mujeres que me parecían autónomas y capaces, siempre he tenido un sentido de la justicia muy intenso y siempre me ha fascinado el embarazo, de pequeña fundía a mi madre a preguntas sobre el tema, al tiempo que decía que odiaba a los niños y que jamás tendría hijos. Y ya ves… dos hijos y una hija.

¿Crees que para ser un buen profesional en aspectos asociados al ámbito perinatal (doulas, psicólogas, matronas) hay que ser madre? Pienso que a veces las propias mujeres estamos infravalorando nuestros conocimientos obligando a añadir el carácter experiencial que no le exigimos, por ejemplo, a un ginecólogo varón.

¿Ves?, yo lo veo diferente. Lo entiendo como valorar conocimientos que socialmente están infravalorados. Cuando yo hice la solicitud para cursar mis estudios de profesora de educación perinatal, me asaltaron las inseguridades académicas, había abandonado el C.O.U para venirme a Londres y me había dedicado a trabajar, y para cuando rellené la solicitud y vi que lo único que me pedían era que hubiese sido madre y que hablara de mi experiencia de parto… ¿Sabes el efecto empoderante que tuvo eso en ese momento para mí? Fue brutal. Era la primera vez que me sentía reconocida como madre en una sociedad que ha construido en una madre todo tipo de absurdos que la llevan siempre a los márgenes de la sociedad. Así que creo que reconocer muchas cosas que, o bien esencial o tradicionalmente, hacemos las mujeres y que por tanto se desdeñan o desprecian, es una forma de revalorizarlas. En cualquier caso en mi formación hacían también la excepción de que si no eras madre pero venías de trabajos relacionados con la maternidad podías acceder.

A mí me parece bien, de hecho me parece la antítesis del horror que supone ver un libro en España que explica cómo ser madre escrito por tres médicos hombres , patologización y masculización de la maternidad en un dos por uno. Además últimamente pienso que hacer equivalencias de lo que pedimos a los hombres y a las mujeres no vale,  no partimos de una base neutra, unas llevamos siglos de invisibilidad y opresión y otros de privilegios. La balanza se debería inclinar con esa desproporción hacia el lado contrario y no en iguales condiciones.

Hablemos de dinero. Que está mal visto. Tengo amigas doulas y asesoras de  lactancia que en muchas ocasiones se sienten en la tesitura de cómo cobrar su
trabajo. Como si sólo las cuestiones asociadas a la maternidad que están  institucionalizadas tuvieran derecho a estar remuneradas. ¿Cómo valoramos esta
cuestión? ¿De qué vivimos entonces las mujeres?

A ver… Yo con el dinero tengo mis problemas. Creo que es bastante cultural. He aprendido en Reino Unido a despegar la cuestión económica de la moral. Y a entender el trabajo voluntario como un trabajo, no sólo el pagado. Es decir, a valorar el trabajo por lo que implica conocimiento, tiempo y esfuerzo, y no solamente por si se cobra por él o no. Yo considero mi trabajo en la página de Facebook un voluntariado. Y de hecho en estos momentos estoy viendo cómo generar contenidos de pago para poder seguir con lo que considero trabajo voluntario de difusión y activismo, porque cada vez me requiere más tiempo que no tengo. Creo que lo feminista es valorarse honestamente y sin falsas modestias pero buscar una forma de ser inclusiva con aquellas mujeres que no puedan permitirse nuestros honorarios.

Y también quizá es una cuestión de falta de reconocimiento y estructura de ciertas profesiones. Hay profesiones que en Reino Unido están establecidas y reguladas por sus asociaciones, y cuando pagas sabes que pagas por unos mínimos de formación y profesionalidad, y en España aún no lo están y eso genera problemas.

Parece que tus días tienen más de veinticuatro horas, estás ya inmersa en otro libro y en un documental. ¿Puedes contarnos algo de este proyecto audiovisual sin hacer mucho spoiler?

Ya quisiera, esa es mi frase ‘quiero un día de más de veinticuatro horas’ a la que mi marido suele responder, ‘tú te has empeñado en hacer homeschooling y hacer todo lo que haces’. Yo me río y digo: cómo si tuviera otra opción, nada de lo que hago es sacrificable.

Pues el documental es una búsqueda personal en un contexto social. Quiero saber quién fue mi abuela paterna en la Galicia de 1930 y cómo fueron sus partos, cómo era el feminismo pre Franco. Cómo cambiaron los partos y las madres y por qué, cómo hemos llegado tan rápido al olvido colectivo de nuestro  poder físico. ¡Tengo tantas preguntas!

La maternidad es un campo de amor y minas. Existen un montón de inseguridades iniciales sobre nuestra capacidad, paternalismo por falta de las instituciones, mother shaming…¿Cómo podemos empezar a quitarnos todos estos complejos para disfrutar de cada etapa de nuestra vida plenamente?

Yo creo que lo que es un campo de minas es el ser mujer y madre en el patriarcado.

La maternidad es compleja, pero es que la vida es compleja. Es puro aprendizaje y cambio. Vivir como mujer en patriarcado es agotador y ser madre es aumentar todo eso. Porque el patriarcado es por definición su antítesis.

¿Qué hacer? Pues si me permites el product placement : Apuntarse a los cursos que haré pronto online sobre Partos Insumisos o seguir mi página The Feminist Coach

Feminist Birth killedbytrend
Puedes encontrar información sobre los libros y talleres de Jesusa Ricoy en https://www.feministbirth.org/

 

Las feministas de los 70 renunciaron al modelo de maternidad obligada de Betty Friedan, en favor de la entrada en el capitalismo y el trabajo asalariado. Cambio necesario por aquel entonces pero que aún deja reminiscencias de mala feminista en aquella mujer que en libertad, decide dedicar parte de su tiempo a la crianza (o cuidados en general). ¿Nos tenemos que quitar el complejo y asumir que la maternidad es algo intrínsecamente femenino y por lo tanto, activamente feminista? ¿Podremos cambiar la mentalidad de la sociedad y hacerles ver que criar es un acto político?

Pues fíjate, pese a esa renuncia necesaria, justa y obvia de no querer ser una vasija reproductora sino una persona con todos sus derechos y autonomía. Yo creo, tras ver varios documentales y leer libros, que pese a eso, las madres en los sesenta y setenta en Estados Unidos o Reino Unido estaban más integradas en las actividades feministas de una manera más orgánica como una intersección más, y mucho más de lo que lo estamos hoy por hoy. Así que para mí se trata de una cuestión urgente y a nivel interno en el feminismo. Creo que tenemos que volver a incluir a las madres desde la madurez teórica que ya deberíamos tener y no con el infantilismo de pensar que las madres feministas nos van a devolver a la sumisión. Creo que falta diálogo y presencia.

La gran mayoría de madres feministas a menudo hablan de lo contrario a lo que se les asume. Es decir, se nos asume idiotizadas y sumisas, y la gran mayoría hablamos de cómo nuestros partos, lactancias y maternidades fueron una especie de sacudida feminista que nos llevó a replantearnos nuestra existencia en el contexto patriarcal. A menudo al parir a nuestras hijas.

Creo que desoír a las madres en los espacios feministas  es un error que pagaremos todas eventualmente. No ir más allá del tema del aborto en cuestiones reproductivas en la mayor parte de los discursos feministas, para mí denota una inmadurez ideológica que me deja perpleja.

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Jesusa Ricoy en uno de sus talleres. Foto: Rafael Ricoy. https://ricoy.es/

En Killed by trend creemos en lo importantes que son las referencias de la cultura pop para crear modelos de comportamiento social. ‘Es solo una película’ dicen, pero todo eso va gestando el imaginario y las expectativas que nos creamos. En tu libro, Mujeres de película, partos de ciencia ficción, ahondas en este tema. ¿Cómo puede enfocarse desde la ficción esta realidad sin caer en la escatología más cruda?

Pues en la segunda edición del libro que saldrá en breve si no ha salido ya, se puede encontrar lo que yo bauticé como el test Ricoy como un guiño al test de Bechdel. Y es un test que ayuda a integrar el parto en el cine desde cierta normalidad fisiológica. No tumbar a la mujer, no quitarle el bebé y que haya matronas me parece lo mínimo. Y bueno, para mí que he visto mucho cine y mucho cine escatológico, un parto no me lo parece, y sin embargo tengo esas reacciones en mis clases cuando enseño fotos.  Creo que el parto por censura se ha pornificado y por tanto escatologizado.

Cuando escucho conversaciones sobre el peso o el físico de antes y después del embarazo, tengo la sensación de que es la gran estacada del patriarcado. Mujeres concienciadas con la causa, presumiendo de que han perdido esos kilos o angustiadas por todo lo contrario. ¿Por qué se espera que invisibilicemos los efectos físicos de la maternidad? Me dan ganas de preguntarles, ¿y tu cerebro, tus emociones y tus prioridades acaso no son otras? ¿no tienen nuevas estrías ?

Porque el parto sigue sufriendo como el cine del male gaze. Y seguimos siendo objetos, medibles, incapaces, controlables y explicables, entre otras muchísimas cosas que dan para varias conferencias y libros más.

Los cuidados externalizados a niños y mayores es otra batalla.¿Cómo puede gestionarse la ayuda externa, muchas veces necesaria y a veces imprescindible, desde una perspectiva feminista?

Pues quizá y resumiendo muy mucho, como una cooperativa y de manera justa, quizá no necesariamente en igualdad sino por prioridades o preferencias basadas no en cuestiones capitalistas, sino quizá en una manera holística de poner la vida al centro y lo que importa desde una perspectiva emocional y de salud. No sé, sigo investigándolo. Todas somos víctimas de nuestro contexto y por el momento no tenemos otro.

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