Una mujer, un voto

No queremos quebrantar las leyes, ¡queremos participar en su redacción!

Ser habitantes del futuro tendría que ser un privilegio, deberíamos caminar más ligeros y aliviados, asumiendo sombras, siendo rigurosos, aceptando aunque duela; que lo hace y de qué manera, que algunos infames maestros del palimpsesto seguirán borrando y continuarán deformando los relatos, eliminando todo aquello que la historiografía viene estudiando desde hace décadas.  

Mientras leo Una mujer un voto editado por Garbuix Books, deseo, una y otra vez, que este cómic esté disponible en todas las bibliotecas y centros educativos de nuestro entorno para que la memoria de nuestro pasado sea coherente y honesta con aquellas mujeres que de manera infatigable defendieron los derechos civiles fundamentales en tiempos difíciles.  No puedo evitar pensar en todas esas  generaciones a las que contaron la historia a trozos, parcheada y la manera en la que este cómic realiza un excelente ejercicio de reconocimiento e historia social y cultural.    

Deseo que este cómic esté disponible en todas las bibliotecas y centros educativos de nuestro entorno para que la memoria de nuestro pasado sea coherente y honesta con aquellas mujeres que de manera infatigable defendieron los derechos civiles fundamentales en tiempos difíciles

Este octubre de 2021 se conmemora el noventa aniversario de la aprobación durante la Segunda República del derecho al voto de las mujeres. La consecución del sufragio universal femenino fue un proceso social y legislativo complejo, cargado de tensiones tanto en la izquierda como en la derecha ideológica. 

Alicia Palmer y Montse Mazorriaga, autoras del cómic Una mujer un voto, realizan un trabajo de dibujo y documentación muy valioso, por lo que cuentan, por cómo lo cuentan y por ser capaces de transmitir el bullicio de un tiempo cargado de esperanza para la autonomía de las mujeres y sus derechos de ciudadanía. Como habitantes del futuro muchos lectores de este libro sentirán el pellizco de nostalgia por esos años; por lo que pudo ser y no fue. Y, también, es muy probable que sientan una especial tristeza ante un mundo de grisura y oscuridad que acechaba muy cerca en el tiempo para la vida de millones de personas. 

Una de las propuestas culturales que más ha despertado mi interés en los últimos meses es Cigarreras, un proyecto de investigación, recuperación, creación audiovisual y difusión de la memoria histórica colectiva de las mujeres obreras que trabajaron en la fábrica de Tabacos de Madrid. Por eso, al comenzar a leer este libro sentí una profunda alegría al saber que Mari Luz, una joven de las afueras, que llega a Madrid para trabajar como cigarrera en la Real Fábrica de Tábacos es una de las protagonistas de esta historia. La recreación de ese espacio tan simbólico y que sea el punto de arranque de esta historia lo hace especialmente interesante. Intuyo que este cómic es un homenaje a esas mujeres que como Mari Luz o Justi fueron hilando un mundo cargado de sororidad, solidaridad y amistad entre ellas. El cuidado mutuo y la creación de comunidad que ellas junto con otras mujeres fueron construyendo podría servirnos en la actualidad como espejo en el que reflejarnos frente a la feroz individualidad con la que tenemos que malvivir. 

En estas páginas se encontrarán con muchas mujeres importantes, mujeres cruciales en nuestra historia como Concepción Arenal, Victoria Kent, Benita Asas, Margarita Nelken, María Cambrils, Carmen de Burgos y muchas otras referentes y pioneras en su compromiso con los derechos de las mujeres y con una comunidad política ampliada así como con la mejora de las condiciones de vida para todas y todos en multitud de ámbitos. 

Una mujer un voto, es un cómic plural, un paisaje necesario al que asomarse para conocer todos los rincones que fueron habitándose haciendo posible los debates, el diálogo, la reflexión, el disenso y una excelente panorámica para revisar la multitud y diversidad de puntos de vista. 

Este cómic es una obra fundamental para conocer cómo fue la consecución del derecho al voto de las mujeres, pero es mucho más, es un libro fascinante por la precisión con lo que sucedió y su legado para nuestra memoria historica. No hay posverdad. 

Puedes hacerte con este cómic en tu librería preferida, en la web de Garbuix Books o aquí.

Un comentario

  1. Un relato básico de chica pueblerina que llega a la gran ciudad, conoce a un chico que es malo con ella, ella no es capaz de solucionarlo y simplemente deja que las cosas pasen por ella hasta que se resuelva, ya sea con él o con el voto.
    La parte histórica es muy densa, demasiada información, algunas veces hay parrafadas innecesarias, demasiado texto para un cómic.
    Las ilustraciones no son su fuerte. Solo hay que ver la portada en la que las mujeres van a votar y todas van con esa cara de tristeza o inexpresión. No diferencias a Campoamor de Kent ni de la protagonista.
    Los nombres demasiado metafóricos, poner los nombres según sean las personalidades está trasnochado.
    Se podría haber hecho algo mucho mejor con el sufragismo universal de España.

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