Los talleres de Mary Read. De invertidas y bolleras : desde las afueras del canon literario.

Yo soy queer, soy diferente

Non grata. LSD. 

Los códigos encriptados, el lenguaje secreto, los juegos de palabras para llenarlas de mundos que no habían sido nombrados hasta ese momento. El espejo y aquello que nos devuelve desde el otro lado: la presencia, la ausencia, lo familiar, lo siniestro, el deseo. ¿Quién nos mira desde el otro lado?  

Desde hace unos días contemplo con fascinación las fotografías de la artista Claude Cahun y su pretensión y capacidad para captar y registrar multitudes y ficciones.  Su trabajo artístico está repleto de muecas, máscaras y mascaradas. El mundo de Cahun y la parodia, la forma de adaptar roles, de girar, de huir de lo estático, de lo fijo e inamovible e interpelarnos sobre la autenticidad, sobre la existencia de ese algo verdadero que reside en lo profundo de nuestro ser. 

Apenas unas semanas después de que en Madrid la librería Mary Read haya abierto de par en par sus puertas y ventanas, han pasado muchas cosas en este espacio que es librería, pero también lugar de encuentro, membrana protectora frente a costuras estrechas y entornos sofocantes. Espacio en el que se organizan encuentros con autores, firmas de libros, estrenos de proyectos, talleres y cualquier cosa que dinamice el contexto transmaricabollo y feminista. 

Imagen de la pirata Mary Read en la pared de la librería a la que da nombre

Azar, suerte o petición han propiciado que haya podido participar en el primer taller que han organizado: “De invertidas y bolleras: desde las afueras del canon literario” impartido por la investigadora y profesora universitaria Rebeca Campos.

Con Rebeca uno aprende a disfrutar de la lectura entre líneas. Acompañadas por ella hemos leído a  autoras como Anne Lister, Ángeles Vicente, Elena Fortún, Audre Lorde, Gloria Anzáldua, Leslie Feinberg, Jeannette Winterson. Autoras que en un momento determinado estuvieron en las afueras del canon, nombrando mundos, construyendo palabras y relatos para que muchas mujeres pudiesen identificarse con ese deseo, esa subjetividad aplastada por el silencio. Eran amigas, mujeres identificadas con mujeres, compañeras y una larga lista de fórmulas para escapar y también para nombrar sentimientos, emociones y deseos. 

Entre esas ideas importantes que se quedan durante los procesos de investigación, una de mis preferidas es la de la teórica Catherine Stimpson cuando escribió que El mérito de la teoría lesbiana es el de haber ampliado el horizonte de los Estudios de la mujer, que tal vez se hubiesen quedado en una mera interrogación de la heterosexualidad, y el haber equilibrado los estudios gay, que se habrían quedado en mero interrogante de la homosexualidad masculina.

Citamos más arriba el juego con los roles de la artista Claude Cahun, muchas de las autoras analizadas durante el transcurso de las sesiones del  taller también tuvieron que jugar con los roles asignados. El caso de la escritora Anne Lister y sus diarios publicados en castellano por la Editorial Ménades como Caballero Jack: los diarios de Anne Lister son importantes por la abundante documentación y ha sido considerada la primera lesbiana moderna, sus diarios son un legado en primera persona en la que se describen relaciones estables con mujeres como Marianne Percy Llawton. Los diarios fueron escritos en un código inventado por la autora. 

Quizá el más conocido de los textos que hemos analizado sea la novela de Radclyffe Hall El pozo de la soledad, con todas las controversias asociadas. 

En el caso español en los últimos meses y gracias a la Editorial Kaótica podemos disfrutar de la que es considerada la primera novela lésbica escrita en nuestro entorno Zezé publicada por Ángeles Vicente. 

De subculturas, de comunidades afectivas, de butches y femmes, de internados, de indumentaria, de imitaciones, de la frontera necesaria, dolorosa y liberadora de Gloria Anzaldúa, de elegirse como compañeras de vida como escribió Audre Lorde para construir: «una relación nueva y mejor». 

Es necesario visitar las afueras del canon y qué mejor que en la compañía de les amigues de la Librería Mary Read. No por ser recurrido es menos hermoso citar la etimología de algunas palabras, en el caso de la palabra pirata proveniente del griego significa intentar la fortuna en las aventuras. Mary Read fue una mujer pirata y qué mejor que disfrutar de la mejor de las aventuras que con la lectura del catálogo de Mary Read. 

Todas las autoras citadas en este artículo pueden encontrarse en las estanterías de Mary Read. Todas son valientes. Algunos títulos hasta hace nada sin traducir nos van llegando, es el caso de la novela de Leslie Feinberg Stone Butch Blues una historia tierna, una historia de culto que acaba de editar Antipersona. 

Es importante el trabajo realizado por todas las editoras y compañeras traductoras. 

Hagan caso a la pirata y prueben suerte en la aventura. Podéis encontrar todos los libros que han compuesto este taller en la propia librería como en su web de venta online.

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