La noche y la sombra como espacio de riqueza previo a las formas y los signos.
Detenerse con la dulzura y el cuidado necesarios en todos los mundos que están contenidos en los pliegues de la blandura. Un libro que restituye, reconoce, nos convoca e invoca a respirar; a detenernos y deleitar los caminos que se abren entre sus páginas. Son muchos los senderos por explorar, y también muchos los matices contenidos entre los argumentos e ideas que plantean las autoras de este libro. Un libro escrito desde el cuerpo y para el cuerpo, para todos los cuerpos.
La potencia afectiva. Deseo, cuerpo y emociones, volumen coordinado por Marta Echaves, Juan Evaristo Valls Boix, Sara Torres y Alicia Valdés, y editado por Continta me tienes, es el resultado de los diálogos y clases que mantuvieron las autoras durante el curso “El gir afectiu”, que se impartió en el año 2024 en el Institut d´Humanitats de Barcelona. Unos diálogos que nos llegan ahora por fortuna, y gracias a la labor editorial de Continta me tienes, en formato libro.
Los textos que componen este volumen son, como indican sus autoras, una invitación al juego para explorar conceptos como afecto, emoción, materialidad, corporeidad, dulzura, porosidad. Un libro que es apertura para entender la centralidad de los cuerpos como superficies de afectación. Escribe Alicia Valdés en el primer capítulo que los afectos y las emociones (independientemente de cómo las articulemos) son un elemento central dentro de los intentos por comprender y analizar la política, los fenómenos culturales y la cotidianeidad. Las autoras son honestas cuando indican que lo que se ha dado en llamar “giro afectivo” en las ciencias sociales no es algo novedoso, sino un elemento rector de algunas cosmogonías del Sur global desde hace mucho tiempo. El “giro afectivo” en el ámbito académico europeo y anglosajón está representado por la voz de autoras como Lauren Berlant, Sara Ahmed, Rosi Braidotti, Kathleen Stewart o Michael Warner. La potencia afectiva es un libro pionero y que abre camino en el ámbito español en el estudio de este “giro afectivo” y los “nuevos materialismos”, lo que merece un reconocimiento a la labor de las autoras y editoras de este volumen.

Las emociones se mueven, nos orientan y es en esta orientación donde nos encontramos con algunos de los argumentos que son el esqueleto de este libro, junto con la reivindicación de otras formas de inteligencia presentes, desvelando las sombras que el discurso racional colonial occidental han hecho desaparecer en torno a lo afectivo.
La potencia afectiva es un libro que se desplaza como en una coreografía invisible y secreta con delicadeza y belleza entre lo político y lo poético. Deseo destacar la defensa que realiza la escritora Sara Torres sobre el concepto de dulzura, tomando lo escrito por Anne Dufoourmantelle, Torres escribe que la dulzura es primero una inteligencia que engendra la vida, la salva y la acrecienta. La potencia de la dulzura nos promete ponernos en relación con la alteridad e implicarnos desde lo corporal en la experiencia afirmativa pero no discursiva de “lo oscuro”. Lo poético para Torres supone pensar la realidad afectiva desde una intensidad renovada de lo corporal que requiere una especie de trance de relajación de la racionalidad. Una especie de abandono de aquellos afectos ansiosos que nos dirigen hacia una necesidad de control sobre lo representacional y abandonar también el deseo de capitalización del discurso. Es profundamente liberador saber que podemos deshacernos de la capitalización constante a la que nos empuja el sistema en cada una de las hendiduras de nuestra existencia.
Por otro lado, es brillante como Juan Evaristo Valls Boix realiza una defensa de los afectos negativos. frente a esa promesa de la felicidad tomando el título del libro de Sara Ahmed, o frente al optimismo cruel tomando las palabras de Lauren Berlant. Escribe Valls que defender el potencial político de los afectos negativos implica, antes que nada, despatologizarlos y desestigmatizarlos. Los afectos negativos como afectos de resistencia. Valls Boix afirma que la revolución llegará no cuando nuestros deseos sean satisfechos, sino cuando revolucionemos el modo en el que deseamos. En esta línea, Marta Echaves nos reclama la necesidad de un autocuestionamiento, una llamada de atención para ser capaces de generar vidas, y deseos de vidas, no esencialistas ni neutralizadas por el poder.
La potencia afectiva es un libro suave, que defiende un nuevo vitalismo y las contradicciones que generan multitudes.