Nueva edición de María o los errores  de la mujer de de Mary Wollstonecraft

María o los errores  de la mujer (Wrongs of Woman en título original o María, o los agravios de la mujer en publicaciones anteriores) es una novela incompleta de Mary Wollstonecraft editada por Malpaso en su colección Ficciones. Su esposo la publicó de manera póstuma en 1798 y fue pensada por la autora como la segunda parte de su ensayo político Vindicación de los derechos de la mujer (1792), una de las primeras obras feministas de la historia. Al igual que haría Virginia Woolf en ciertos momentos de Una habitación propia, Wollstonecraft combate aquí la postura sostenida por los teóricos políticos y educacionales del siglo XVIII de que las mujeres no debían tener acceso a la educación. Sin embargo, María es una obra de ficción que, alejada de las normativas académicas del ensayo, trata temas feministas y de reivindicación social de la situación de la mujer en dicho siglo.  Narra la historia de una mujer, María, internada por su esposo en un hospital psiquiátrico, donde conoce a Jemina, enfermera del centro y quien la ayuda a conocer a otro interno: Henry Darnford. Ambos irán intercambiando conversaciones en los márgenes de los libros que comparten gracias a esta.

Se trata de una novela Jacobina, una novela filosófica basada, al igual que el resto de sus escritos, en los ideales por los que se luchó en la Revolución francesa. A través de diálogos de carácter elevado y de gran profundidad intelectual la autora demuestra la impotencia de las mujeres en una época en la que eran tratadas como meros objetos o mercancías.  Ya en el prólogo Wollstonecraft hace una declaración de intenciones escribiendo que la novela debía ser considerada como la historia de la mujer en general y no de un solo individuo, tratando de detallar los agravios cometidos hacia y por las mujeres. En el primer grupo tendremos los matrimonios terribles y reprimidos sexualmente, a los que compara con la esclavitud, y los segundos incluyen un falso sentimiento de autoestima generado mediante el lenguaje de la sensibilidad (una afección física y moral para fenomenología de la época sobre la afección que el entorno podría tener sobre las personas). Para ambos, la escritora ya había planteado soluciones en su novela Mary: a Fiction (1788): una sexualidad femenina autorizada, un rol maternal decente y la posibilidad de un feminismo que cruce las barreras de las clases sociales.

Son varias las narraciones que componen la novela que se presentan a modo de muñecas rusas en ocasiones o en diversos registros como por ejemplo el epistolar. Quizás sea también una de las primeras veces en las que dentro de una misma obra encontramos un juego de voces entre la primera y la tercera persona, lo que la hace aún más interesante.  Por ejemplo: Jemima les cuenta la historia de su vida a María y a Darnford: hija ilegítima, y con su madre muerta de  niña debe realizar los más duros trabajos así como soportar el abuso de sus amos; y María escribe a su hija, quien no sabemos si está muerta o viva, las calamidades que tuvo que pasar en su familia — acomodada— en comparación a la fácil vida de su hermano varón y el infierno que fue su matrimonio.

Con relación a la forma de la novela— que estaba pensada para ser más larga y de la cual se incluye toda la información sobre sus posibles variantes, finales, y líneas a seguir en esta edición — destacar su gusto por lo contemporáneo a la autora y la novela gótica. Aunque yo no afirmaría que se trata de una obra de este género es verdad que tiene bastante características en común con Un romance siciliano (1790) de Ann Radclife: tenemos un asilo (que no un castillo) tenebroso, laberíntico, húmedo, oscuro que oculta numerosos secretos, trazas de piscología de los personajes que anunciaban las publicaciones del siglo siguiente, y grandes adelantos de lo que será la novela romántica. La misma Wollstonecraft teorizó sobre lo formal  y el contenido de la ficción y serán estos los criterios que seguirá en este relato: «Una buena tragedia o novela, si el criterio es el efecto que causa en el lector, no es siempre la obra más moral, ya que la moral no es el ensueño del sentimiento, sino la lucha por la pasión— de esas pasiones humanas, que tan frecuentemente alejan a la razón, y llevan a los mortales a cometer errores peligrosos … que hacen nacer las emociones más vivas, y dejan la impresión más duradera en la memoria; una impresión hecha por el corazón en lugar de la inteligencia: nuestros afectos no son tan voluntarios como los sufragios de la razón.»

Más que como novela, que también, en esta publicación con muy buena traducción de Manuel Manzano, debe ser considerada como ejemplo de proto-feminismo, de ideario político social de unas mujeres que comenzaron la lucha hace ya muchos años y cuyos preceptos siguen de total actualidad. Testimonio de una época y de una lucha eterna y conjunta.

María o los errores  de la mujer se puede encontrar en vuestra librería de confianza y en la web de su editorial

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.