En mitad de tanto fuego: la visión de la guerra de Troya de Patroclo y Conejero

En esta nueva ola de censura vivida en el ámbito cultural de nuestro país, cuyo inicio podría establecerse en la eliminación de Muero porque no muero de Paco Bezerra de la programación de la pasada temporada (sobre la que ya escribimos en Killed by Trend), este verano hemos conocido nuevos casos, como la cancelación por parte del Ayuntamiento de Bribiesca de la representación de El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca. Protagonizada por el joven maestro Antoni Benaiges, que sería asesinado por milicianos falangistas al comienzo de la guerra civil, esta obra es fruto del talento del prolífico autor Alberto Conejero, que cuenta en su haber, entre otros, con el Premio Nacional de Literatura Dramática por La geometría del trigo.

En mitad de tanto fuego, publicada por la Editorial Dos Bigotes este mismo octubre, es su última obra. Protagonizada por un Patroclo fuera del tiempo, canta el autor aquí no la cólera del guerrero sino el lamento del amante, la ausencia del cuerpo del otro (pues, como pone Conejero en boca del protagonista, la historia que narra no es la de la guerra sino la de la carne), el alegato antibelicista de un personaje que conoce el alcance de sus propias acciones y que es consciente de la monstruosidad de las mismas (en un par de ocasiones repite «No hay monstruo más terrible que un héroe de guerra»).

Y es que la imagen de un Patroclo avanzando entre las líneas enemigas, cercenando carne y arrebatando vidas mientras lo único que siente en su interior es su amor por Aquiles y la necesidad de escapar junto a él de aquel lugar, muestra, más allá de una inherente contradicción, la imposibilidad de escapar a una guerra eterna a la que ambos se ven abocados. Porque, si bien podríamos destacar la actualidad del texto de Conejero en un momento en el guerras y genocidios copan los informativos, el propio Patroclo perora sobre una guerra interminable en la que los aqueos dan paso a nuevos cuerpos muertos, desaparecidos, fusilados, situados al otro lado de alambradas o entre escombros.

De esta forma, el monólogo de Conejero trasciende al tiempo y las acotaciones, que van más allá de las meras indicaciones para el intérprete y la dirección, ayudan a componer un texto que, en apenas cincuenta páginas, consigue transmitir al lector la pérdida y la desazón del protagonista, pero también ese canto a la vida y la necesidad de utilizar el arte para sobreponerse a la guerra.

Puedes hacerte con este libro en tu librería favorita o en la web de Editorial Dos Bigotes.

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