La Inconveniencia de Otros: Reflexiones de Lauren Berlant

¿Qué precio y qué tipo de precio se paga por vivir una vida como el objeto inconveniente de otras personas?

Jugando con nudos. La profesora y pensadora norteamericana Lauren Berlant fue una excepcional tejedora de argumentos, hilvanaba las ideas y los conceptos con un prodigioso y admirable cuidado Escribir estas palabras en pasado me provoca una profunda desazón y tristeza, Lauren Berlant murió en 2021 a la edad de 63 años, insultantemente joven, con mucho por decirnos; pienso en sus cuadernos llenos de anotaciones, borradores de libros futuros que ya no serán. Berlant fue catedrática de en la Universidad de Chicago y profesora de Teoría del Género y Literatura. Entre sus libros podemos citar The Queen of America Goes to Washington (1997), Desire/Love (2012), The Hundreds (2019) con Kathleen Stewart o el quizá más conocido en nuestro ámbito El optimismo cruel (2020).

Desde hace unos meses, y gracias a la editorial Mutatis Mutandis, podemos encontrar en castellano en las librerías su último libro Sobre la inconveniencia de otras personas, traducido y prologado por la escritora, filósofa y periodista Tamara Tenenebaum.

“El infierno son los otros, si tienes suerte”, así comienza el libro  Berlant, un comienzo que es sin duda promesa de lo que nos espera en los capítulos siguientes. La mirada fija en deshacer la construcción liberal de una supuesta soberanía individual absoluta y la fricción necesaria que supone estar en relación con los otros. Los demás que pueden ser inconvenientes y el sentido afectivo de esa inconveniencia. 

Escribe Berlant que estamos ineludiblemente entrelazados en relación con otros seres y con el mundo y estamos continuamente ajustándonos a ellos. Entre “ser afectados” y “estar entrelazados” y como se va desarrollando la vida social del afecto son los nodos principales de estas páginas. Una corriente que a todos nos atraviesa en distinta intensidad y en sus distintas manifestaciones.

Leyendo este libro he pensado mucho en la idea de supremacismo y la manera en la que Berlant, tanto en este volumen como en buena parte del resto de su obra, se detiene con precisión y bisturí para raspar toda esa capa pegajosa que lleva siempre contenido el supremacismo en su acontecer. Un libro contra la desconfianza y que asombra porque mira a las sombras en las que se han pretendido convertir a ciertas categorías de sujetos. La “incoveniencia”, escribe Berlant, traza una membrana entre experiencias radicalmente privadas de la receptividad del mundo en la periferia de la atención y todo aquello a lo que la gente tiene que enofrentarse cada día. Las periferias y las palabras para nombrar lo que allí habita sigue siendo un acto de valentía y rebeldía, algunos de los adjetivos que podemos aplicar a la posición que la propia Berlant decidió ocupar a lo largo de su trayectoria vital e intelectual. Es muy valiente enfrentarse y explorar la ambivalencia de la forma en la que lo hace ella.

En su método de trabajo y en su compromiso como pensadora Berlan indica que su tarea no consiste en sustituir los objetos inconvenientes por otros mejores, sino en aflojar el objeto para reorganizarlo y ampliarlo, tanto si ese objeto incluye procesos personales como impersonales. En la vida política contemporánea hay muchas escenas, los cuerpos se movilizan en ellas y las formas de ciudadanía, de ser-con y de jurisdicción múltiples. Las precariedades y vulnerabilidades en resistencia se suman y los apegos también.

Recorre todo el libro una pedagogía de desaprendizaje, una necesaria utopía por construir pequeñas estructuras afectivas que incluyan el trabajo del deseo y de la ambivalencia como tácticas de comunar. También nos advierte la autora que hay que estar alerta ante las abstracciones fallidas que pretenden convertir lo que es específico en un falso e insidioso universalismo

Se indicaba más arriba que el prólogo del libro lo escribe Tamara Tenenbaum y me interesa destacar una idea que menciona en él: lo que he descubierto (…) es que para leer a Berlant hace falta tiempo y paciencia: por el modo en el que va armando y desarmando conceptos, mi sensación es que los planteos no se van entendiendo a medida que una lee, son recién al final, una vez que se han abierto todos los caminos y se puede ver el mapa al completo. Estoy completamente de acuerdo con las palabras de Tenenbaum, la cartografía y los mapas que escribe Berlant necesitan tiempo, supongo que la utopía, el apego, la lucha contra el racismo y la homofobía, la defensa de lo común, desaprender el realismo normativo necesitan tiempo para que terminen.

¿Hasta cuándo el ruido y la carne de los demás serán inconvenientes?

No quiero terminar esta breve reseña sin mencionar mi profunda admiración por la labor de Mutatis Mutandis Editorial, por supuesto que vuestros libros nos conmueven, nos interpelan y nos desarman. Lo mejor es que nos ayudarán a cambiar aquello que sea necesario cambiar.

Gracias por el apego y por los afectos.

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