Imagínate ser Megan Fox. Imagínate tener su piel blanca, sus ojos verdes, su pelo largo y moreno. Imagínate tener su popularidad, su cuenta bancaria, su capital erótico. Sus tetas. Imagínate tener sus proyectos laborales, su familia de tres hijos adorables.
Imagínate vivir en su casa, llevar sus vestidos, usar sus maquillajes. Imagínate, por un momento, que cuentan contigo para ser imagen de un montón de marcas prestigiosas. Ser una de las mujeres más deseadas del planeta.
Imagínate ahora lo que puede pasar si te enamoras y, aun así, desde tu privilegio de piel, pelo, capital erótico, capital económico, no consigues zafarte de un montón de relaciones tóxicas que hacen tu vida un poco peor día a día.
Imagínate si coges todo eso y lo transformas en arte. Lo conviertes en un poemario.
Megan Fox, conocida mundialmente por su papel en la saga Transformers, se ha aventurado en el mundo de la poesía. Su reciente poemario, Los chicos guapos son tóxicos, editado en castellano por Editorial Cántico, marca una transición audaz de la gran pantalla a las páginas de la literatura.

Es una colección de poemas que explora temas de amor, dolor y autodescubrimiento. Fox utiliza su prosa poética para desentrañar las complejidades de sus experiencias personales, ofreciendo una visión sincera y cruda de su vida interior. Un catálogo de deseos, miedos y malas experiencias desde la ficción poética, pero con el que solo hay que contrastar brevemente la biografía de la actriz para darte cuenta de que no está tan lejos de la realidad sucedida.
Reconozco que me acerqué a este poemario con prejuicio, pensando que quizá no iría más allá de una curiosidad, pero Megan Fox utiliza los registros de la mitología, los cuentos de hadas y los clichés femeninos para construir unos poemas breves y directos sobre cómo ser la más popular de la clase tampoco te salva de la masculinidad más tóxica.
Imagínate ser Megan Fox y hacer bien tantas cosas.
Puedes hacerte con este libro en tu librería preferida o en la web de Editorial Cántico.