Entrevista con Lluís Rueda, autor de El gabinete de los cien cajones

Lluis Rueda, editor, escritor y analista cinematográfico publica nueva novela con Orciny press: El gabinete de los cien cajones, una obra gótica y de aventuras, situada a principios de un siglo XX en la Europa centro-oriental. Una historia en la que Xaverina von Attems, noble de origen austrohúngaro, se desplazará a Eslovenia en busca de un pariente desaparecido: el conde de Strassoldo. Esta búsqueda la llevará a encontrarse en situaciones laberínticas, conocerá a personajes de mil caras y se enfrentará al caos del azar y las elecciones. Una adictiva novela new weird en la que encontraremos muchas capas de significación y entretenimiento.

 A continuación, su autor tiene la gentileza de responder a algunas preguntas que me ayudarán mejor a analizar y presentar su novela.

Lo primero, muchas gracias por acceder a responder a este cuestionario. Al igual que Xaverina he interpretado la novela y he escogido las infinitas posibilidades que me presentaba el texto leído para introducirlo a los curiosos. 

Lluis Rueda:  Disfruto como nunca hablando de esta nueva novela, gótica  a rabiar, que es El gabinete de los cien cajones. Escribirla ha sido como abrir un frasco de veneno dulce. Me apetecía regalarle a los lectores algo tan personal, oscuro y juguetón, de igual modo que me place mucho esta entrevista. En este libro la dama de época Xaverina, una culta aristócrata, es la voz que nos introduce en el misterio desde el punto de vista de unas memorias. En su pesquisa por tierras eslovenas se le abrirán tantas posibilidades como cajones insinúa el título, pero sobretodo, el relato se centra en su relación de amistad con un monstruo milenario, el Bràul, que la necesita para atravesar las brumas mortales del espacio y el tiempo. Creo que es una bonita reformulación del legado gótico con apuntes de anime japonés, teosofía, fragmentos de la historia del viejo continente, etc.. Una puesta al día de la literatura extraña que me gusta y un canto de amor a clásicos como Drácula, de Bram Stoker. Aunque ya avanzo que el monstruo de la función, no es exactamente un vampiro, si no una desconocida figura diabólica del folclore del Friuli.

Me gustaría preguntarte por el origen de la historia. Como siempre, y quizás por lo que a mí personalmente me gusta, veo mucho de ese Italo Calvino de El barón rampante y El vizconde demediado en la que una historia con punto de partida realista converge con lo fantástico y nos hace reflexionar sobre temas más filosóficos como puede ser lo temporal, el azar o los planos de significación. ¿De dónde nace la historia? ¿qué influencias has tenido?

Lluis Rueda: Sin duda, la santa trilogía que conforman Italo Calvino, Álvaro Cunqueiro y Joan Perucho siempre está presente en mis escritos. Con otras aportaciones emocionales y estilísticas, claro. Pero sí, como Calvino me gusta armar las historias desde elementos históricos pero a través de mecánicas como la fábula y el horror grotesco, entendido como arma trasgresora y agitadora. El origen de este folletín preciosista, surge del descubrimiento del Bràul, esa figura entre la realidad y el mito a la que me apeteció dar forma literaria (como Stoker con Vlad Tapes). Me propuse indagar en la posibilidad de la relación entre una joven y su amigo invisible desde la infancia en una monstruosa y escalofriante relación de iguales, al menos en el plano más humano. A partir de un reencuentro en tierras eslovenas por mediación del liante Osvald Jesper (un burlesco y manipulador personaje “semivivo” que aparecía en mi anterior novela) se arma una de esas aventuras en que la realidad se hace trizas y entramos en los mundos de los dioses ensimismados y narcisistas, las tormentas de metal, las parcas maternales, los ferrocarriles fantasmales y los espejos deformantes: el otro lado.

Al igual que sucede en Lucificción (Orciny Press, 2020) nos encontramos con una protagonista femenina fuera de lo común. En Lucificción tenemos a Muriel Trencadissa que tras varias tentativas suicidas viaja a los infiernos como elegida para frenar a un monstruo del averno. En El gabinete de los cien cajones (Orciny Press, 2024), una mujer que está lejos de seguir los cánones de heroína, Xaverina, se enfrenta a la aventura de descifrar el misterio de la desaparición del conde de Strassoldo y enfrentarse a otra bestia de la que luego hablaremos. ¿Cómo concibes estos personajes? ¿Qué te sirve de inspiración para tus protagonistas?

Lluis Rueda:  Esta novela conforma un díptico con Lucificción, su mecánica es similar e incluso comparte algún personaje secundario, como he apuntado con Osvald Jesper. Con Xaverina, la conductora del relato me fijé mucho en el tono de las grandes escritoras góticas como Ann Radcliffeo, Clara Reeve y busque´un reflejo de ese mundo victoriano y romántico, pero aportando pincelas del cine de horror clásico.  Sobre el monstruo, el Bràul, como he apuntado tuve que construirlo desde cero a partir de un mito que se pierde en la memoria, pero pervive en las leyendas del territorio, en las gentes de la zon del Friuli y su área de influencia. Aquí puse mucho de mi ideario de “nueva carne”, mi obsesión por las agujas, los cajones, los costureros, los mantos religiosos. Vestí el mito a mi manera, casi como un personaje de Roger Corman (esa estética a la manera del filme La máscara de la muerte roja) pero con una sabiduría própia de un inmortal. Los detalles para conformar los personajes y dotarlos de transcendencia literaria son muy importantes.

Además de Xaverina, la protagonista y motor de la narración, recuperas una antigua figura demoníaca del folclore popular cárnico (región de Friuli-Venecia Julia), inédita en el ámbito literario y capaz de medirse con iconos de la literatura fantástica como Michael Robartes o Lestat de Lioncur. Esto lo dice la web de la editorial, no yo, aunque no puedo estar más de acuerdo. Quizás yo hubiese elegido una referencia más a lo Drácula de Christopher Lee o Nosferatu, pero sí que me gustaría saber más sobre esta figura. ¿De dónde viene? ¿Qué tiene de ficción, que de leyenda y… de realidad?

Lluis Rueda: Existe el Bràul, tanto es así que hasta los niños del Friuli a día de hoy escriben cuentos sobre él. Aunque mi editor, Hugo Camacho, dudaba, y en un primer momento pensó que era una invención. Pero estaba ahí, un demonio asociado al fuego y los socavones que aparecía en escritos carnavalescos del folclore de este territorio. Drácula o Nosferatu son demasiado populares, e iconográficamente diluyen cualquier aproximación; el Bràul es otra cosa, debía concederle una idiosincrásia diferente, otros intereses, otro marco gótico, otra relación con lo humano respecto a su posición privilegiada en la cadena alimenticia. El resto está enriquecido por mis viajes al área, otros elementos que me apetecía introducir y ese alcance cinematográfico que a mi me gusta referenciar en lo que hago: el legado de Mario Bava, Terence Fisher, Riccardo Freda…

Aunque distintas, Lucificción y El gabinete de los cien cajones tienen lugares y componentes comunes. ¿Hay alguna relación entre ellos? ¿las situamos en universos confluentes o no tienen nada que ver entre las dos?

Lluis Rueda:  Como decía, para mí conforman un díptico sobre el dolor, la pérdida y la preparación para transitar por el mundo literario de los muertos. Novelas iniciáticas que preparan para la tristeza y la oscuridad. Creo que mi estilo es un largo paseo por el pasadizo en sombras de un sisniestro palacio, y yo os guio en camisón, candelabro en mano, ja, ja, ja. Sí, me he despachado a gusto con mi pulsión por lo dark y lo extravagante. Esas cosas mohosas que me gustan tanto y claro, quería aportar mi fórmula a esto que hemos determinado en llamar New Weird, pero que no es más que ficción extraña o reformulación de la novela gótica.   

De nuevo, sitúas la historia en un tiempo familiar, como puede ser el comienzo del siglo XX, aunque los personajes vuelven a viajar a tiempos tanto remotos como infinitos. ¿Crees que los mitos arcaicos tienen sentido en nuestros días y en un futuro lejano?

Lluis Rueda: Por supuesto. Yo creo en la literatura de evasión como artefacto simbólico que nos ayuda a entendernos, a radiografiar nuestros fracasos y nuestras esperanzas. Si te sientes diferente, la lectura de El gabinete de los cien cajones es un lugar en el que quedarse a perpetuidad, en sus personajes y en sus mundos cifrados, en su esotérica formulación que te permite regresar una y otra vez: aquí la novela es el propio monstruo, un ente con el que desahogarte cuando estás triste, un amigo invisible que puedes hallar agazapado en el cajón adecuado.

Escribir para almas torturadas es una obligación en lo tocante al gótico, al horror. Siempre hay párrafos de esperanza, como buenas canciones en un disco de Mark Lanegan, o secuencias reveladoras en un filme de Murnau o Cocteau. 

En referencia al aspecto temporal de la novela, me ha parecido muy interesante el viaje atemporal o en el Tiempo (con mayúsculas, por llamarlo de alguna manera) en el que se acaba situando Xaverina una vez se ha encontrado con la “criatura”, un tiempo que mueve la acción a través de la aleatoriedad de las elecciones basadas única y exclusivamente en la palpitación, en la corazonada. Xaverina construye su camino transcendiendo lo lógico y racional. ¿Forma parte del mito? ¿Dónde situarías el viaje de Xaverina una vez se ha adentrado en el cajón del gabinete?

Lluis Rueda: Bien, estos pasajes son de propia invención y me permiten huir del anclaje real del inicio de la historia. Siempre es bueno aplicar la aleatoriedad en una novela de ficción; claro está, en la medida en que la cosa no se te vaya de las manos y todo guarde una coheréncia interna. En esta obra me propongo pervertir los códidos clásicos del horror gótico y retorcerlos para llevar la escritura a un nivel más desbordante, espumoso y lisérgico. La idea es convertir el cánon en una experiencia más íntima. Me gustaría que la lectora o el lector que se acerque a este relato lo haga tan suyo que le haga pensar que nadie más puede leerlo. Que está escrito para ella / él. Ahora espero que no se vuelva loca e intente quemar todos los ejemplares que vea, ja, ja, ja. Aquí hay otra historia, por Lucifer.

Por último, dar las gracias a Lluis por su tiempo y dedicación a responder estas preguntas. No sé si te gustaría añadir algo más sobre la novela o alguna recomendación tanto para los lectores que ya la han disfrutado como para los que lo van a hacer pronto.

Lluis Rueda:  Gracias a ti. Simplemente añadir un par de cosas. Agradecer siempre la confianza a Orciny Press (la más lúcida editorial de un planeta alternativo y mejor), y recomendar la lectura tanto de esta novela, como de Lucificción. Creo que dialogan a un nivel muy preciso sobre temas trascendentales, y ambas se enriquecen mediante invisibles vasos comunicantes. Espero que la lectura os haga concientes de la infelicidad y, aún así, no paréis de sonreir nunca.

Puedes hacerte con este libro en tu librería preferida o en la web de Orciny Press

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