Comienzos, finales y anhelos en la poesía de Valle Mozas y Marc J. Mellado

Define la Academia Canaria de la Lengua en su Diccionario básico de canarismos la palabra «maresía» como el «aire cargado de humedad marina en las zonas cercanas a la orilla del mar» o el «olor a mar que se percibe en tierra hasta cierta distancia de la orilla». Y esta es la palabra elegida por la Editorial {Pie de Página} para su colección de poesía.

Ubicada en el madrileño distrito de Usera, desde donde, claramente y a pesar de las playas artificiales que se quieran crear, el olor a mar únicamente puede alcanzarse mediante la evocación, podemos entender la elección de este nombre como un primer recurso poético mediante el que, desde la editorial, acercan a la orilla (y tierra adentro) evocaciones de distintas voces poéticas que provienen de diferentes lugares. Es el caso de Valle Mozas, nacida en Logroño hace tan solo veinticuatro años, o de Marc J. Mellado, cuyos versos nos llegan desde la AP-7 o el Hospital de Bellvitge.

Sus poemarios, las dos últimas incorporaciones a la Colección Maresía, hablan de comienzos, de finales, de anhelos… y, si bien en un principio no había una intención clara de hacer referencia a ambos en un mismo texto, la complementariedad de los diseños de sus cubiertas (a cargo de José Miguel Rodríguez Montoya) y la lectura ininterrumpida entre uno y otro han hecho que ambos textos confluyan en esta reseña.

En El comienzo, poemario galardonado en la séptima edición de las Becas Inicia de Ideas Jóvenes del Ayuntamiento de Logroño, Valle Mozas vuelca una serie de inquietudes e incertidumbres desde una óptica de descubrimiento y aprendizaje que, sin acercarse en ningún momento a lo naíf, sí que presenta una visión sencilla y de primera mirada de esos momentos vitales que son los comienzos. Estructurado en cinco capítulos, en los que se detecta una clara intencionalidad de remitir al título principal del que es su primer poemario, el relato que desgrana la voz poética se centra en la búsqueda de sí misma, de los sueños, de las metas… En definitiva, del lugar en el que se quiere estar, aunque en muchas ocasiones no se tenga claro todavía dónde es.

Mozas habla de familia («Quiero que me veáis convertirme / en todo lo que me dijisteis / que podía ser»), de la amistad, de amor, de comienzos y despedidas («Mi abuelo se despidió / de su mejor amigo»), de momentos de calma («Tomo el café despacio, me visto»), de la pérdida y de estar perdida; pero, a pesar de cierto poso melancólico en algunos de sus poemas, El comienzo es, como su portada y como sinónimo de nacimiento, un poemario de optimismo porque refleja, más allá de los problemas de una generación joven, sus fortalezas e inquietudes (Gracias por darme razones es un claro ejemplo de esto).

Ese despertarse «antes que el sol» de Valle Mozas (con el que comienza el último poema del capítulo cuarto) para aprovechar las mañanas, para escapar y escribir antes de que comience el día (y, con él, las múltiples obligaciones), enlaza con la poesía de Marc J. Mellado y sus deseos de otras noches, sus huidas tras la jornada laboral hacia la vida, sus miradas furtivas hacia la pared de cristal de la oficina que le deja ver la vida que acontece en el exterior sin parte de ella.

En esa correlación entre las aspiraciones de Mozas al inicio del día y los anhelos del poeta barcelonés y los deseos de otras noches se observa un ansia compartida por vivir, por escapar a la imposición de los horarios estipulados y de aprovechar el día, los comienzos, las noches… aquellos momentos en los que, sin constricciones, se es uno mismo.

Además, con este tercer poemario de Marc J. Mellado me sucede una cosa curiosa. El barcelonés relata, poema a poema, lo que le acontece interiormente durante un año y un día (del diecisiete de octubre de dos mil veintiuno al diecisiete de octubre de dos mil veintidós). Y, si bien el epílogo, con nota de voz incluida, puede permitir atisbar una motivación o una historia tras el relato desgranado a través de los días que titulan cada uno de los poemas, como lector, la poesía de Mellado me llega tras el tamiz de lo que el poeta ha ido compartiendo durante las mismas fechas a través de sus redes sociales.

El relato poético de deseos de otras noches se complementa de esta forma con las palabras volcadas en la red e incluso con alguna que otra interacción, situándome en una óptica diferente a la de un lector que se acerque al texto sin ningún conocimiento sobre el autor. Pero, en el contexto actual, ¿es esto

Hay en la poesía de Marc J. Mellado una loa muy clara al tiempo propio (al fin de semana, al aperitivo del domingo, a los meses de agosto que graban «los recuerdos / más a flor de piel» que cualquier otro mes del año) en contraposición al trabajo (muy sintomático el lunes descrito en el poema del veinticinco de abril), un «resistir ante el tiempo», remolonear, apurar el reloj, esperar a Que empiece la tarde (título de otro poemario del autor publicado por Valparaíso Ediciones) para escapar del edificio de cristal a la vida, así como un aprovechar el tiempo al máximo, con ese cierre mirando a través de la ventana de un hospital el pasado octubre, narrado con una poesía sencilla y cercana.

Puedes hacerte con los poemarios de Valle Mozas y Marc J. Mellado en tu librería favorita o en la web de Editorial {Pie de Página}.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.