Una ferviente nostalgia por los sueños.

Me siento raro en estos momentos, Experimento una sensación de tristeza muy intensa, estoy llorando, te extraño demasiado. No sé cómo expresar este afecto, tan familiar y extraño, de la ausencia de tu presencia, de tus abrazos, de la ternura de tu mirada, de tus besos y de tu compañía. ¿Hasta qué punto las formas ineludibles de la configuración del tiempo pueden dar motivo y testimonio del amor que siento por ti, por sobre la tristeza de extrañarte por lo feliz que soy contigo? Esto debe ser la nostalgia. 

¿Hasta qué punto las formas ineludibles de la configuración del tiempo pueden dar motivo y testimonio del amor que siento por ti, por sobre la tristeza de extrañarte por lo feliz que soy contigo? Esto debe ser la nostalgia. 

Formado por los términos del griego clásico νόστος [nóstos], «regreso», y ἄλγος [álgos], «dolor», el neologismo fue acuñado en 1688 por el médico Johannes Hofer para describir los síntomas de una enfermedad de los soldados provocada por la guerra y asociada con la tristeza y los problemas de memoria, pero de carácter distinto a la melancolía. Paulatinamente la palabra se diseminó por los laberintos del lenguaje, el tiempo y los discursos científicos para volverse una parte de las micropolíticas culturales de los afectos actuales. Las afrentas, el dolor, la tristeza, el placer de gozar de la alegría de los recuerdos se mezclan en un sentimiento particular de intersecciones afectivas. De enfermedad mental a emoción, de emoción a un elemento articulador del deseo del sujeto, y de ello, a la expresión de mi deseo de estar contigo. 

Imagen del artista Stepen Mackey

Conceptos, palabras, arqueologías epistemológicas que busco desesperadamente para intentar explicar lo que siento en estos momentos. La nostalgia es un enorme valle de recuerdos, una telaraña fría y reconfortante con hilos dolorosos, una zona con múltiples mundos posibles que son puntos de partida para nuevos viajes; es al mismo tiempo una colección de espejismos, el primer paso de la lógica de las contingencias y el arranque para hacer posible una realidad renovada, no sin las vicisitudes que implica ser avasallado por los sentimientos que provocan en el cuerpo los afectos. Creo que cuando experimentamos un sentimiento de nostalgia es porque estamos tristes porque recordamos un acontecimiento feliz. Son recuerdos de felicidad que provocan tristeza por la añoranza que evocan. Entonces, si mi sentimiento de nostalgia es directamente proporcional por cada instante compartido contigo es porque me haces inmensamente feliz. 

Yo me siento tan bien contigo, tan en paz, tan tranquilo, que hoy que no desperté a tu lado me sentí con una enorme tristeza y con una añoranza tan brutal que no pude evitar ponerme a llorar. He estado llorando todo el día porque extraño demasiado estar contigo. Tú me cuidas y yo te cuido. Aprendemos cosas juntos, bromeamos, reímos, fumamos y suspiramos. Te podría describir como alguien muy cálido y reconfortante para mi alma. No me dejas caer, me acompañas, me abrazas, me mimas, me dices cosas bonitas todo el tiempo, me compras helado y me dices pudin. Eso debe ser el amor. 

Recibimos juntos el año nuevo, en un prolongado viaje en el que hicimos ambiciosas excursiones por museos, parques, inmensas calles de la Ciudad de México, y siempre me sentí como un niño pequeño descubriendo el mundo por primera vez. Era, en efecto, la primera vez que descubría ese nuevo mundo contigo. ¿Dónde está nuestra tierra prometida? ¿Cuál es ese mundo brillante y multicolor donde podemos sentirnos orgullosos y libres de estar juntos? En este viaje obtuve la respuesta, ese lugar de orgullo, brillo y tranquilidad es entre tus brazos y nuestro mundo prometido es cualquier lugar donde nuestro amor se despliegue, se nutra y florezca como los tulipanes y las amapolas en un inmenso jardín de vitalidad y placer. 

Intento pensar, reflexionar, teorizar para escapar de la acefalía provocada por el performativo del deseo, pero en esta ocasión tal vez esa compulsión a la repetición será insuficiente.

Siento la tristeza en mi garganta, en la humedad de mis ojos, en los recuerdos de los días sin tiempo y en las noches que nos amamos. De nuevo tengo miedo porque no sé cuándo voy a volver a verte, menos cuándo estaremos juntos. Intento pensar, reflexionar, teorizar para escapar de la acefalía provocada por el performativo del deseo, pero en esta ocasión tal vez esa compulsión a la repetición será insuficiente. Atravieso lo que imagino será la crónica de otro capítulo más de la historia que escribimos juntos. Quiero imaginar que una carta de amor, la carta de amor más bonita del mundo te hará regresar por mí. Experimento la mutación de mi destino contigo con una ferviente nostalgia por los sueños, por los recuerdos y por la magia del destello del placer, la tranquilidad y tu amor en la revolución de mi vida. 

Pepe, 2022.

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